Canadá: Itinerario de 9 días de Montreal a Toronto

Nueve días recorriendo Canadá de este a oeste: Montreal, Quebec, Ottawa y Toronto, combinando historia, naturaleza, fauna salvaje y algunas de las experiencias más impresionantes del país.

Tabla de contenidos:

Día 1 · España → Montreal: primer flechazo con Canadá

Tras el vuelo desde España, aterrizamos en Montreal, una ciudad que engancha desde el primer minuto. Dejamos las maletas y salimos a explorar, porque aunque el cansancio apriete, la curiosidad siempre gana.

Empezamos por el Viejo Montreal, donde cada calle parece sacada de una postal europea. La Basílica de Notre-Dame fue nuestra primera gran sorpresa: por fuera elegante, por dentro absolutamente espectacular. A pocos pasos, la animada Plaza Jacques Cartier marca el pulso del barrio, con terrazas, artistas callejeros y ese ambiente viajero que tanto nos gusta.

Seguimos caminando hacia el Puerto Viejo, pasando por la Torre del Reloj, la Capilla de Notre-Dame-de-Bon-Secours y el elegante Mercado de Bonsecours, antes de perdernos por la calle Saint Paul, una de las más antiguas de la ciudad.

También hubo tiempo para contrastes: un paseo por el Barrio Chino, la tranquila Plaza Saint Louis, el ambiente nocturno de Crescent Street, la Catedral de María Reina del Mundo y una visita curiosa a la Ciudad Subterránea (RESO), perfecta para entender cómo se vive aquí en invierno. Terminamos el día en la Isla de Santa Elena y, si aún te quedan fuerzas, el Oratorio de San José regala unas vistas increíbles.


Noche en Montreal, con la sensación de haber empezado algo grande.

Día 2 · Montreal → La Mauricie (160 km): de la ciudad al silencio

Por la mañana hicimos una visita panorámica de Montreal que nos ayudó a entenderla mejor: el Complejo Olímpico, la multicultural calle St-Laurent, la elegante Milla Cuadrada de Oro, la Universidad McGill, el verde del Monte Real y barrios con tanta personalidad como Le Plateau Mont-Royal. Cerramos el recorrido en la Plaza de Armas, la Plaza Cartier y el ayuntamiento.

Por la tarde dejamos atrás el asfalto y nos adentramos en La Mauricie, una de las regiones naturales más bonitas de Quebec. Nuestro alojamiento, el Auberge du Lac-à-l’Eau-Claire, estaba rodeado de bosques y un lago de aguas transparentes. Aquí el tiempo se ralentiza.

El momento estrella del día fue la excursión en canoa rabaska, navegando como lo hacían los pueblos indígenas canadienses. Silencio, naturaleza y una conexión brutal con el entorno.


Cena y noche en plena naturaleza.

Día 3 · La Mauricie → Wendake → Quebec (220 km): historia viva

Después del desayuno visitamos la reserva indígena de Wendake, donde conocimos de cerca la cultura y tradiciones de la nación Huron-Wendat. Fue una parada muy especial, de las que aportan contexto y profundidad al viaje.

Llegamos a Quebec, una de las ciudades más bonitas que hemos visitado jamás. Tras la visita panorámica inicial, dedicamos el resto del día a recorrerla a fondo, caminando sin prisas.

Empezamos por la Gare du Palais, una estación con aspecto de castillo, y seguimos por el Monasterio de las Agustinas, el histórico Hôtel-Dieu, la Puerta de Saint-Jean y la animada Rue Saint-Jean. Nos encantó la Maison de la Littérature, una antigua iglesia convertida en biblioteca, y la Plaza del Hôtel de Ville, rodeada de edificios históricos como el Edificio Price.

Visitamos la Catedral de Notre-Dame de Quebec, la más antigua de Canadá, curioseamos en La Boutique de Noël y llegamos a la preciosa Place D’Armes, a los pies del Château Frontenac, probablemente el hotel más fotografiado del mundo.

Paseamos por la Rue Saint Louis, cruzamos la Fuente de Tourny, recorrimos el Battlefields Park, la Ciudadela, la Terraza Dufferin y bajamos a la Ciudad Baja por la histórica Côte de la Montagne.

Terminamos el día en la espectacular Place Royale, la fotogénica Rue du Cul-de-Sac, la encantadora Rue du Petit Champlain, el Museo de la Civilización y un paseo al atardecer por el Puerto Viejo.
Noche en el Hotel Château Laurier.

Día 4 · Quebec → Charlevoix → Quebec: ballenas y paisajes infinitos

Madrugamos para dirigirnos a la región de Charlevoix, una de las más bellas de la provincia. Tras un delicioso almuerzo en el histórico Hôtel Tadoussac, llegó uno de los momentos más esperados del viaje: la excursión para avistar ballenas.

Durante unas tres horas navegamos por la confluencia del río Saguenay, viendo de cerca a estos gigantes marinos en libertad. Una experiencia emocionante y difícil de olvidar.


Regreso a Quebec y noche de descanso.

Día 5 · Quebec → Ottawa (445 km): arces, animales y capital

De camino a Ottawa visitamos una plantación de arces, donde disfrutamos de un auténtico almuerzo de leñadores. Después, el Parque Omega nos permitió hacer un safari fotográfico entre alces, bisontes y otros animales canadienses.

Ya en Ottawa, recorrimos Wellington Street, visitamos el Parlamento de Canadá, el Monumento Nacional de Guerra, paseamos junto al Canal Rideau, entramos al Fairmont Château Laurier, exploramos el ByWard Market, probamos los famosos BeaverTails y visitamos la Catedral de Notre-Dame, la Galería Nacional, el Major’s Hill Park, el Museo Canadiense de la Historia y la animada Sparks Street.


Noche en el Sheraton Ottawa Hotel.

Día 6 · Ottawa → Mil Islas → Toronto (400 km)

La región de Mil Islas fue una auténtica sorpresa. Navegar entre islotes y mansiones fue muy relajante.

Por la tarde llegamos a Toronto, donde hicimos una visita panorámica por el centro financiero, Yorkville, Chinatown y los principales edificios institucionales.


Alojamiento en el Sheraton Centre Toronto Hotel.

Día 7 · Toronto → Niágara → Toronto: el gran espectáculo

Visitamos el encantador Niágara-on-the-Lake antes de llegar a las Cataratas del Niágara. El crucero en el Hornblower fue tan impresionante como inolvidable. Almorzamos con vistas a las cataratas y regresamos a Toronto para cerrar el día de una forma muy especial: cena en la CN Tower, con vistas panorámicas de la ciudad iluminada.

Día 8 y 9 · Toronto → España

El último día lo dedicamos a exprimir Toronto: las Islas, Harbourfront, CN Tower, Graffiti Alley, Kensington Market, St. Lawrence Market, Distillery District, Yonge-Dundas Square y parques como Riverdale Park West.

Por la noche, vuelo de regreso a España. Llegamos al día siguiente con la maleta llena de recuerdos y la sensación de haber vivido un viaje inolvidable.

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