Si hay algo que define el paisaje islandés, además de volcanes y glaciares, son sus cascadas. En Islandia el agua cae con fuerza desde acantilados imposibles, se cuela entre cañones volcánicos y dibuja arcoíris casi a diario.
Después de recorrer el país, estas son las cascadas que, bajo mi punto de vista, no te puedes perder en tu viaje por Islandia.
Tabla de contenidos (mostrar):
1. Gullfoss, la cascada dorada del Círculo Dorado
No podíamos empezar la ruta por las mejores cascadas de Islandia sin hablar de Gullfoss, probablemente la más famosa del país y uno de los grandes iconos del Círculo Dorado. Su nombre significa literalmente “Cascada Dorada”, y aunque no se sabe con certeza el origen exacto, existen varias teorías que aumentan su misticismo.
Algunos dicen que el nombre proviene del tono dorado que adquiere el agua al atardecer. Otros creen que hace referencia a los arcoíris que se forman con frecuencia en los días soleados. Y también existe una leyenda que cuenta que un granjero, preocupado por el destino de sus riquezas tras su muerte, lanzó un cofre lleno de oro a las profundidades de la cascada. Sea cual sea la verdad, lo cierto es que Gullfoss es una de las cascadas más impresionantes de Islandia.
Ubicada en el cañón del río glaciar Hvítá, Gullfoss desciende en varios saltos que alcanzan los 11, 21 y 32 metros respectivamente, creando una garganta estrecha y poderosa donde el agua parece desaparecer en la tierra.

Lo más impresionante es que puedes acercarte bastante y sentir el rocío en la cara. En días despejados, el sonido del agua y la fuerza del caudal hacen que la experiencia sea completamente envolvente.
La cascada puede contemplarse desde tres miradores diferentes, cada uno con una perspectiva distinta. Mi recomendación es clara: recórrelos todos. La distancia entre ellos es corta y cada vista merece la pena.
Gullfoss se encuentra a unos 120 kilómetros de Reikiavik, por lo que es perfectamente viable incluirla en una ruta de 4 o 5 días por Islandia. Se puede llegar en coche de alquiler dentro del recorrido del Círculo Dorado. La carretera está en buen estado incluso en invierno, aunque siempre conviene revisar las condiciones meteorológicas antes de salir.
Si haces noche en la zona del Círculo Dorado, Gullfoss puede convertirse en un escenario increíble para contemplar auroras boreales entre finales de agosto y mediados de abril.
Eso sí, es importante respetar siempre las vallas de seguridad y extremar precauciones en invierno, ya que el suelo puede estar helado y resbaladizo.
A principios del siglo XX, Gullfoss estuvo a punto de convertirse en una central hidroeléctrica cuando unos inversores británicos intentaron explotar su energía. Sigríður Tómasdóttir, hija del propietario de los terrenos, inició una batalla legal para impedirlo. Incluso llegó a amenazar con arrojarse a la cascada si comenzaban las obras. Finalmente, los inversores abandonaron el proyecto y la cascada volvió a manos del pueblo islandés. Hoy, una placa conmemora su lucha y su papel en la conservación de este tesoro natural.
Información practica:
- Aparcamiento cuesta 1000 coronas. Se puede pagar por la aplicación o en las maquinas del parking.
- Cafetería/restaurante y tienda con precios razonables
- Baños gratuitos
- Cuidado con los carteristas debido a ser un sitio muy turístico.
- No se pueden volar drones.
Gullfoss no es solo una cascada. Es historia, leyenda y fuerza natural concentradas en un mismo lugar. Es una de esas paradas que, aunque sea muy conocida y visitada, sigue impresionando cuando la tienes delante.
2. Öxarárfoss, la cascada entre dos continentes
Seguimos recorriendo el Círculo Dorado para descubrir otra de las cascadas imprescindibles de Islandia: Öxarárfoss. Puede que no sea la más alta ni la más caudalosa del país (apenas alcanza los 20 metros), pero su ubicación la convierte en una de las más especiales.
Öxarárfoss no solo es una cascada; es un lugar donde literalmente caminas entre dos continentes.
Se encuentra dentro del Parque Nacional de Þingvellir (Thingvellir), uno de los lugares más importantes de Islandia tanto a nivel natural como histórico.
Aquí se fundó en el año 930 d.C. el Alþingi, considerado el parlamento más antiguo del mundo. Además, el parque fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por su relevancia cultural y geológica.
Thingvellir es también el punto donde las placas tectónicas de Norteamérica y Eurasia se separan. Esa fractura ha creado fisuras y grietas impresionantes en el terreno, siendo la más famosa la fisura de Silfra, donde se puede hacer snorkel en aguas increíblemente cristalinas.
Öxarárfoss desciende precisamente por una de estas grietas, lo que le da un entorno completamente diferente al de otras cascadas islandesas.
Aunque es bonita todo el año, Öxarárfoss luce especialmente impresionante en invierno. No es raro verla parcialmente congelada, rodeada de nieve o con enormes carámbanos formándose en las rocas.
El contraste entre el agua en movimiento y el paisaje helado crea una escena casi de cuento.

¿Cómo llegar?
- Si aparcas en el parking principal (P1), junto al centro de visitantes, tendrás que caminar unos 20 minutos atravesando la espectacular fisura de Almannagjá. El paseo es sencillo y muy escénico.
- Si prefieres algo más rápido, desde el aparcamiento secundario (P2) la caminata es de apenas 5 minutos.
La cascada es perfectamente accesible por libre en coche de alquiler, ya que Thingvellir forma parte del Golden Circle, la ruta más popular del país.
Información práctica:
- Acceso al Parque Nacional: gratuito
- Parking: desde 1.000 coronas por vehículo (válido 24 horas)
- Pago a través de la app Parka o en máquinas del centro de visitantes
- Senderos fáciles y bien señalizados
Öxarárfoss no impresiona por su tamaño, sino por su contexto. Caminar entre placas tectónicas, recorrer un paisaje cargado de historia y terminar frente a una cascada encajada en una grieta volcánica es una experiencia única. Es una parada corta y muy accesible.
3. Brúarárfoss, la cascada azul del Círculo Dorado
Puede que no sea la más alta ni la más caudalosa de Islandia, pero Brúarárfoss tiene algo que la hace absolutamente única: su color.
Conocida como la “cascada azul”, esta pequeña joya escondida en el suroeste del país sorprende por el intenso azul eléctrico de sus aguas. Un tono casi irreal que parece retocado… pero que es completamente natural.
Ee encuentra en el río Brúará, en la zona de Grímsnes, y forma una serie de pequeñas caídas de agua que se precipitan en una estrecha grieta de roca volcánica oscura.
El contraste entre el azul profundo del agua glaciar y el negro de la roca crea una escena espectacular, especialmente si el día está despejado.
No impresiona por tamaño ni por fuerza, sino por estética. Es una cascada que enamora a los fotógrafos y a quienes buscan rincones diferentes dentro de una ruta muy turística.
Si te gusta la fotografía de paisaje, Brúarárfoss es una parada obligatoria. El encuadre desde el pequeño puente, el contraste de colores y la forma en la que el agua se abre paso por la garganta volcánica crean composiciones espectaculares. Eso sí, extrema precauciones al acercarte y respeta siempre el entorno.

¿Cómo llegar?
Durante años, llegar hasta ella implicaba caminar unos 45 minutos por un sendero de tierra y grava (aproximadamente una hora de ida y otra de vuelta).
Sin embargo, recientemente se habilitó un nuevo aparcamiento que permite acceder a la cascada en apenas 5 minutos caminando.
Aun así, si decides hacer la ruta larga, el camino tiene premio: antes de llegar a Brúarárfoss pasarás por otras dos cascadas preciosas del mismo río:
- Hlauptungufoss
- Midfoss
Ambas comparten el característico color azul del río y hacen que el paseo merezca mucho la pena.
Información práctica:
- Ruta corta y nuevo parking de pago (750 coronas), se puede pagar en la app y en la maquina del parking.
- Acceso muy sencillo actualmente unos pocos minutos.
- Sendero fácil si decides hacer la ruta completa
- Ruta larga con dos cascadas en el camino.
Brúarárfoss demuestra que en Islandia no todo es tamaño o potencia. A veces, la magia está en los detalles. No es una cascada que te sobrecoja por el estruendo del agua, sino por la belleza de su color y la delicadeza de su entorno.
4. Urriðafoss, la cascada más caudalosa de Islandia
Si estás recorriendo el Círculo Dorado o continúas hacia el este después de esta ruta, merece la pena hacer un pequeño desvío para descubrir una cascada diferente: Urriðafoss.
Puede que no sea la más alta ni la más fotogénica de Islandia, pero sí es la más poderosa.
Urriðafoss no impresiona por su verticalidad, sino por su brutal caudal. Se estima que mueve alrededor de 360 metros cúbicos de agua por segundo, lo que la convierte en la cascada con mayor caudal de Islandia y una de las más caudalosas de Europa, solo por detrás de las Cataratas del Rin en Suiza.
Aquí no encontrarás una caída estilizada ni una pared perfecta para la foto de postal. Lo que encontrarás es fuerza, ruido y una sensación constante de energía desatada.
El agua del río Þjórsá (el más largo de Islandia) se despliega en una amplia cortina que avanza con potencia sobre el paisaje volcánico.
Urriðafoss ha estado en el punto de mira por posibles proyectos hidroeléctricos. La eventual construcción de una planta podría alterar su entorno y su caudal natural. Por eso, visitarla ahora es también una forma de valorar la fuerza intacta de la naturaleza islandesa.
Información práctica:
- Acceso sencillo en coche
- El aparcamiento cuesta 750 coronas para pagar por la aplicación, no hay maquina.
- Senderos cortos y cómodos
- No suele haber nadie.
Urriðafoss es una cascada diferente. No es la más estética, pero sí la más contundente. Si te interesa conocer Islandia más allá de las fotos icónicas y quieres sentir la potencia real de sus ríos glaciares, esta parada merece la pena.
5. Skógafoss, la cascada perfecta de Islandia
Si le preguntas a cualquier viajero que haya recorrido Islandia cuál es la cascada más bonita del país, muchos te responderán sin dudar: Skógafoss. Y después de verla en persona, es difícil no estar de acuerdo.
Skógafoss no es solo una cascada impresionante. Es la cascada. La imagen que probablemente te viene a la cabeza cuando piensas en Islandia.
Situada en la Costa Sur de Islandia, a unas dos horas de Reikiavik y junto al pequeño pueblo de Skógar, Skógafoss es una majestuosa caída del río Skógá que se desploma desde 60 metros de altura y se extiende a lo largo de 25 metros de ancho.
Su forma es casi perfecta: una enorme pared de roca en forma de U y una cortina de agua uniforme que cae con una potencia constante. Es el tipo de cascada que podría ilustrar la definición de “cascada” en un diccionario.
Uno de los grandes atractivos de Skógafoss es la facilidad para acercarte hasta la base. Puedes caminar prácticamente hasta donde rompe el agua contra el suelo… siempre que no te importe mojarte.
En días soleados, el rocío que genera la caída produce un arcoíris casi permanente, e incluso dobles arcoíris si las condiciones son ideales. Para los fotógrafos, es un auténtico paraíso.

Además de disfrutarla desde la base, puedes subir hasta el mirador superior. La subida consta de unos 400 escalones, pero la recompensa merece totalmente el esfuerzo.
Desde arriba no solo contemplas la cascada desde otra perspectiva, sino que puedes iniciar una parte de la famosa ruta de senderismo Fimmvörðuháls, siguiendo el curso del río Skógá. En ese tramo descubrirás más de 10 cascadas adicionales, menos conocidas pero igualmente espectaculares.
Skógafoss también tiene su propia leyenda. Se cuenta que durante la colonización, un hechicero llamado Þrasi Þórólfsson escondió un cofre del tesoro en una cueva detrás de la cascada. Siglos después, algunos hombres encontraron el cofre, pero cuando intentaron sacarlo, el anillo del que tiraban se rompió y el cofre desapareció de nuevo en la roca. Ese misterioso anillo puede verse hoy en el Museo de Skógar, muy cerca de la cascada.
Skógafoss no solo ha conquistado viajeros, también ha sido escenario de cine y televisión. Aparece en la última temporada de Juego de Tronos, cuando Daenerys y Jon Snow sobrevuelan Islandia en dragón. También en la quinta temporada de Vikingos, cuando Floki la descubre.
Pero más allá de las pantallas, verla en persona supera cualquier escena de ficción.
Información práctica:
- Ubicación: Costa Sur, junto a la Ring Road
- Acceso sencillo en coche de alquiler
- Parking de pago (1000 coronas)
- Ropa impermeable y calzado por si quieres ir hasta la base.
- Fácil de visitar en excursión de un día desde Reikiavik
- Es espectacular tanto en verano, rodeada de verde intenso, como en invierno, cuando la nieve transforma el paisaje en algo casi irreal.
Skógafoss combina altura, anchura, potencia, accesibilidad, historia y estética en un solo lugar. No destaca por una sola característica, sino por la suma de todas ellas. Es, sencillamente, una de las cascadas más emblemáticas y completas de Islandia. Y cuando la tengas delante, entenderás por qué tantos viajeros la consideran la más bonita del país.
6. Kvernufoss
A menos de cinco minutos en coche de la imponente Skógafoss se esconde una de las cascadas más bonitas y menos conocidas del sur de Islandia: Kvernufoss.
Y lo más sorprendente es que muchos viajeros pasan por aquí sin saber que, a escasos metros, existe esta pequeña joya escondida.
Es habitual encontrar menos gente, lo que permite disfrutarla con más calma y tranquilidad. Esa sensación de intimidad, en contraste con la cercanía de una de las cascadas más famosas del país, la convierte en una parada muy especial.
Al estar encajada en el desfiladero, solo se revela completamente cuando llegas al río en el que desemboca. Hasta ese momento, permanece casi escondida.
Kvernufoss no impresiona por su tamaño (tiene unos 30 metros de altura) ni por su anchura. Lo que la hace especial es su ubicación.
Se encuentra semioculta dentro de un estrecho desfiladero, rodeada de acantilados cubiertos de vegetación. A medida que avanzas por el sendero, el cañón se va cerrando y la cascada aparece poco a poco ante tus ojos.
Esa sensación de descubrimiento hace que la experiencia sea diferente a la de otras cascadas más abiertas y visibles desde lejos. Además, en días favorables, puedes caminar por detrás de la caída de agua, algo que siempre añade un punto mágico.
El entorno verde que rodea la cascada aporta un contraste precioso con la roca oscura del cañón. En verano, la vegetación intensifica aún más su encanto; en días nublados, el ambiente se vuelve más dramático y misterioso. No es la más grande, ni la más poderosa, pero sí una de las más atmosféricas.
¿Cómo llegar?
Para visitarla, debes dejar el coche en el aparcamiento junto al Museo de Skógar. El parking cuesta aproximadamente 836 coronas por vehículo (se paga mediante aplicación), aunque en ocasiones puede existir la opción de aparcar junto al museo de forma gratuita —conviene comprobarlo para evitar multas.
Desde allí, solo tienes que abrir la pequeña valla (pensada para que no se escapen los caballos) y caminar unos 10 minutos por un sendero sencillo y sin dificultad técnica.
El terreno es fácil, pero recomendable llevar calzado adecuado, especialmente si ha llovido.
A veces, las mejores experiencias no están en los lugares más famosos, sino en los que permanecen un poco en la sombra. Y Kvernufoss es exactamente eso: una cascada que se disfruta en silencio.
7. Seljalandsfoss
Junto con Gullfoss y Skógafoss, Seljalandsfoss es una de las cascadas más famosas de Islandia. Y cuando la ves en persona, entiendes por qué.
Situada en la Costa Sur, a unos 130 kilómetros de Reikiavik y en plena Ring Road, es una parada prácticamente obligatoria si recorres esta parte del país en dirección a los glaciares.
Pero lo que la hace realmente especial no es solo su altura… sino la posibilidad de rodearla por completo.
Seljalandsfoss es una caída de agua estrecha y elegante de 60 metros de altura, alimentada por el río Seljalandsá, que nace del deshielo del glaciar Eyjafjallajökull.
El agua cae desde un antiguo acantilado marino que parece abrazarla, creando un escenario perfecto para caminar por detrás de la cortina de agua.

A diferencia de la mayoría de cascadas, aquí puedes recorrer un sendero que rodea completamente la caída de agua.
Desde detrás, la perspectiva cambia por completo: el paisaje se enmarca a través del agua cayendo frente a ti, creando una de las imágenes más icónicas de Islandia.
Eso sí, prepárate para mojarte. Mucho.
- Lleva impermeable.
- Usa calzado antideslizante.
- Ten cuidado si el suelo está resbaladizo.
Este recorrido solo suele ser accesible cuando no hay hielo ni nieve, normalmente entre mayo y octubre (aunque depende de las condiciones del año).
Es una de las cascadas más visitadas del país, por lo que durante el día puede haber bastante gente.
Si quieres disfrutarla con algo más de tranquilidad, el mejor momento es el atardecer. Además de menos visitantes, la luz dorada del final del día la hace aún más espectacular.
Información práctica:
- Ubicación: Costa Sur, junto a la Ring Road
- Distancia desde Reikiavik: aprox. 128–130 km
- Parking de pago de 1000 coronas.
- Baños gratuitos
- Pequeñas zonas para comprar algo de comida
- Lleva ropa impermeable y calzado, te mojas muchísimo.
Seljalandsfoss no es solo una cascada bonita. Es una experiencia inmersiva. Caminar detrás de una cortina de agua de 60 metros, sentir el viento, el rocío y el sonido constante del agua cayendo es algo que no se olvida fácilmente. Es una de las cascadas más fotografiadas de Islandia… y aun así, cuando la tienes delante, sigue impresionando.
8. Gljúfrabúi (Gljufrafoss), la cascada oculta
Después de visitar Seljalandsfoss, no cometas el error de volver directamente al coche.
A la izquierda de la cascada comienza un pequeño sendero pegado a la montaña. Camina unos minutos entre pequeñas caídas de agua y, aproximadamente a 600 metros, verás a algunos viajeros adentrándose entre una pared de roca. Ahí está el secreto.
Gljúfrabúi, también conocida como Gljufrafoss, es una de las cascadas más curiosas de Islandia. Su nombre significa “habitante del cañón”, y no podría ser más acertado.
La cascada, de unos 40 metros de altura, se encuentra oculta dentro de una estrecha grieta en la roca. Desde fuera apenas se intuye su presencia. Solo cuando te adentras en el cañón y atraviesas la abertura, la descubres en todo su esplendor.
El espacio es reducido, las paredes rocosas te rodean y el sonido del agua retumba con fuerza. Esa sensación de estar dentro de un lugar casi secreto la convierte en una experiencia completamente diferente a cualquier otra cascada.

¿Cómo llegar?
Para llegar hasta ella tendrás que:
- Caminar unos 10 minutos desde Seljalandsfoss.
- Atravesar una pequeña abertura en la roca.
- Avanzar por piedras y terreno húmedo hasta situarte frente a la caída de agua.
Es una experiencia algo más aventurera que otras visitas, pero totalmente accesible con un mínimo de precaución.
Aquí el impermeable no es opcional. El espacio es estrecho y el agua rebota con fuerza en las paredes del cañón y tienes que andar por rocas sobre el agua, por lo que es muy fácil terminar empapado.
Recomendaciones:
- Impermeable o chaqueta resistente al agua.
- Calzado impermeable y antideslizante.
- Cuidado al caminar sobre piedras mojadas.
Gljúfrabúi no es la más grande ni la más famosa. Pero sí es una de las más sorprendentes conquistando por su misterio y su carácter oculto.
Es una cascada que se descubre, no que se contempla desde lejos. Y ese pequeño momento de sorpresa al cruzar la roca y verla aparecer frente a ti… es uno de esos recuerdos que hacen especial un viaje a Islandia.
9. Svartifoss, la cascada negra de Islandia
En el sureste del país, dentro del Parque Nacional de Skaftafell, se encuentra una de las cascadas más singulares de Islandia: Svartifoss, cuyo nombre significa literalmente “Cascada Negra”.
No es la más alta ni la más caudalosa, pero sí es una de las más características y reconocibles del país.
Tiene unos 20 metros de altura, pero lo que realmente la hace especial es su telón de fondo. Esta cae frente a una impresionante pared en forma de C compuesta por columnas hexagonales de basalto negro. Estas formaciones se originaron por el lento enfriamiento de la lava, que al cristalizar creó estas estructuras geométricas casi perfectas.
El contraste entre el agua blanca y el basalto oscuro es espectacular.
En la base de la cascada se acumulan bloques de roca desprendidos de las columnas, creando un paisaje que parece sacado de otro planeta.
Las columnas basálticas de Svartifoss son tan icónicas que han servido de inspiración para algunos de los edificios más emblemáticos de Islandia como la iglesia Hallgrímskirkja en Reikiavik, cuya fachada imita precisamente este patrón columnar. También el techo del Teatro Nacional de Islandia se inspiró en estas formaciones volcánicas. Islandia es uno de esos lugares donde la naturaleza influye directamente en la arquitectura.

¿Cómo llegar?
Para visitarla, debes dirigirte al centro de visitantes de Skaftafell, donde hay un aparcamiento (aproximadamente 1.000 coronas por vehículo).
Desde allí comienza una ruta señalizada de unos 1,5 kilómetros hasta la cascada. El recorrido completo (ida y vuelta) suele llevar alrededor de una hora.
El sendero tiene algunas pendientes algo empinadas, pero es de dificultad moderada y perfectamente asumible para la mayoría de viajeros, pero cuesta y tienes que hacer varias paradas.
Durante el camino podrás ver otras tres pequeñas cascadas, lo que convierte la caminata en parte de la experiencia.
Información práctica:
- Ubicación: Parque Nacional de Skaftafell (Sureste de Islandia)
- Altura: 20 metros
- Parking de pago (1000 coronas)
- Sendero accesible todo el año (según condiciones) la caminata es de hora y media ida y vuelta de unos 2 kilómetros de trayecto en subida
- Centro de visitantes con baños gratuitos
- Cafetería/restaurante con precios razonables, también hay un camping.
- Zona amplia de acampada
- Hay un pequeño puente de madera cerca de la cascada ofrece encuadres ideales para fotografía.
Svartifoss es diferente a las grandes y potentes cascadas del sur. Aquí la protagonista no es la fuerza del agua, sino la armonía entre agua y roca volcánica. Combina geología, belleza y arquitectura natural en un solo lugar.
10. Dettifoss, la fuerza bruta de Islandia
En el norte del país, dentro del Parque Nacional de Vatnajökull, se encuentra una de las cascadas más impresionantes no solo de Islandia, sino de toda Europa: Dettifoss.
Aquí no hablamos de delicadeza ni de estética perfecta. Hablamos de potencia pura. Antes de verla, la oirás. Y cuando la tengas delante, la sentirás.
Es considerada la cascada más potente de Islandia y una de las más caudalosas de Europa, solo superada por las Cataratas del Rin en Suiza.
Por ella pasan aproximadamente 193 metros cúbicos de agua por segundo, aunque en épocas de mayor deshielo puede alcanzar hasta 500 m³ por segundo.
Sus dimensiones también impresionan:
- 100 metros de ancho
- 44 metros de caída hacia el cañón Jökulsárgljúfur
El nombre Dettifoss se traduce como “cataratas que caen”, y pocas veces un nombre ha sido tan acertado.
El agua, de tono blanco grisáceo debido a la gran cantidad de sedimentos glaciares, se precipita con una fuerza ensordecedora.
El entorno es árido, volcánico y dramático. No hay vegetación exuberante ni acantilados verdes como en el sur del país. Predomina la roca oscura, el cañón profundo y una sensación de naturaleza indomable.
Si la visitas en invierno, principios de primavera o finales de otoño, es posible encontrarla rodeada de nieve, lo que intensifica aún más el contraste y la convierte en un escenario casi apocalíptico.
Dettifoss apareció en la escena inicial de la película Prometheus, donde representaba el origen de la vida en la Tierra.
Y cuando estás allí, lo entiendes: es un lugar primitivo, casi ancestral, que transmite una sensación de poder absoluto.
Dettifoss forma parte de la famosa ruta del Círculo de Diamantes, uno de los grandes recorridos turísticos del norte de Islandia.
Desde Akureyri, es posible visitarla incluso en excursión organizada de un día.
¿Cómo llegar?
Se puede acceder por dos carreteras diferentes:
Lado Oeste (Carretera 862):
- Asfaltada
- Accesible casi todo el año
- Opción más cómoda y segura
Lado Este (Carretera 864):
- Pista de grava
- Solo recomendable en verano
- Permite acercarse más a la cascada
Si dispones de un 4×4 y las condiciones lo permiten, merece la pena visitar ambos lados, ya que las perspectivas son distintas y espectaculares.
Siempre es recomendable consultar el estado de las carreteras antes de salir.
- Parking gratuito
- Baños gratuitos
En el norte las cascadas enamoran por su poder. Es una de esas experiencias que no solo se ven, sino que se sienten en el cuerpo. El estruendo, la vibración del suelo y la inmensidad del cañón hacen que sea una de las cascadas más impactantes del país.
Puede que no sea la más fotogénica en el sentido clásico… pero probablemente sea la más intensa.
11. Selfoss, la cascada que acompaña a Dettifoss
Si visitas Dettifoss, no te vayas todavía. A pocos minutos caminando te espera otra cascada que, aunque menos conocida, merece totalmente la pena: Selfoss.
Es el complemento perfecto. Una experiencia doble en el mismo enclave.
Selfoss se encuentra en el mismo río, el Jökulsá á Fjöllum, el segundo más largo de Islandia. A diferencia de la potencia vertical de Dettifoss, aquí el espectáculo es horizontal.
- Altura: aproximadamente 11 metros
- Anchura: cerca de 100 metros
Más que una única caída, Selfoss parece una serie de pequeñas cascadas alineadas formando una gran curva en forma de U. El agua se despliega a lo largo del borde del acantilado creando una estampa amplia y armoniosa.
No impresiona por el estruendo, sino por su elegancia.
Se encuentra en pleno Parque Nacional de Vatnajökull, dentro de la ruta del Círculo de Diamantes.
Desde algunos puntos, los acantilados sirven como mirador natural. Eso sí, es importante tener precaución, ya que el terreno puede ser irregular y resbaladizo, especialmente en invierno.
El paisaje es árido, volcánico y amplio. El contraste entre la roca oscura y el agua blanca cargada de sedimentos glaciares crea un escenario muy característico del norte islandés.
¿Cómo llegar?
Una vez hayas visitado Dettifoss, puedes seguir el sendero señalizado que conecta ambas cascadas. El paseo es sencillo y te permite recorrer el borde del cañón disfrutando del paisaje volcánico del norte de Islandia.
Las indicaciones sobre acceso son las mismas que para Dettifoss:
- Carretera 862 (lado oeste, asfaltada y más accesible todo el año).
- Carretera 864 (lado este, pista de grava, recomendable en verano y preferiblemente con 4×4).
Los aparcamientos son gratuitos en ambos lados.
Es importante no confundir esta cascada con la localidad de Selfoss, situada en el sur de Islandia. La cascada Selfoss se encuentra en el norte, a unos 160 kilómetros de Akureyri.
Selfoss aporta equilibrio. Es amplia, abierta y serena. Porque en Islandia, a veces, el verdadero espectáculo está en los detalles que no todos visitan.
12. Goðafoss, la “Cascada de los Dioses”
A solo 45 minutos de Akureyri, la ciudad más importante del norte de Islandia, y a escasos metros de la Ring Road, se encuentra una de las cascadas más famosas y cargadas de historia del país: Goðafoss.
Su nombre significa literalmente “Cascada de los Dioses”, y no es casualidad.
Goðafoss no impresiona por altura extrema (tiene unos 12 metros de caída), pero sí por su forma y armonía.
- Altura: 12 metros
- Anchura: aproximadamente 30 metros
- Forma semicircular, con múltiples corrientes cayendo en el río Skjálfandafljót (el cuarto más grande de Islandia)
El agua se despliega en una especie de anfiteatro natural, creando una imagen equilibrada y elegante. Es de esas cascadas que, aunque ya hayas visto muchas en Islandia, consigue sorprenderte igualmente.
Lo que realmente distingue a Goðafoss es su significado histórico. En el año 999 o 1000, Islandia decidió adoptar oficialmente el cristianismo como religión. Según las sagas islandesas, el legislador Þorgeir Ljósvetningagoði fue el encargado de mediar en la decisión. Tras días de reflexión, declaró que el cristianismo sería la religión oficial, aunque se permitiría a los paganos seguir practicando sus creencias en privado. Como símbolo de esa transición, se dice que arrojó las estatuas de los dioses nórdicos (Odín, Thor y Freya) a esta cascada.

Desde entonces, pasó a llamarse Goðafoss, la Cascada de los Dioses. Es uno de esos lugares donde naturaleza e historia se funden en un mismo paisaje.
Goðafoss es una de las cascadas más fáciles de visitar en el norte de Islandia.
- Ubicada junto a la carretera principal (Ring Road)
- Dos aparcamientos gratuitos, uno a cada lado
- Caminatas cortas hasta los miradores
Desde ambos lados tendrás perspectivas diferentes, así que si tienes tiempo, merece la pena recorrer las dos orillas.
También forma parte de la ruta turística del Círculo de Diamantes.
Goðafoss no es la más potente ni la más dramática del país. Pero tiene algo especial. Es una cascada que no solo se contempla, sino que también se entiende.
Su forma semicircular, su acceso sencillo y su importancia histórica la convierten en una parada imprescindible si recorres el norte de Islandia.
13. Kirkjufellsfoss, la postal perfecta de Islandia
Si alguna vez has buscado imágenes de Islandia, es casi seguro que hayas visto esta escena: una pequeña cascada en primer plano y, al fondo, una montaña perfectamente cónica que parece dibujada.
Ese lugar es Kirkjufellsfoss, una de las cascadas más fotografiadas y reconocibles del país.
Situada en la península de Snæfellsnes, al oeste de Islandia, no es la más alta ni la más potente. Pero su entorno la convierte en una auténtica postal.
Lo que hace especial a Kirkjufellsfoss no es solo la cascada en sí, sino la presencia imponente de la montaña Kirkjufell, cuyo nombre significa “montaña de la iglesia”.
De origen volcánico y con una forma casi perfecta, se alza justo detrás de la cascada creando una composición natural espectacular.
La cascada tiene varios pequeños saltos de agua que fluyen suavemente, pero es el conjunto (agua + montaña + cielo cambiante) lo que hace que este rincón sea inolvidable.
Si te gusta la fotografía de paisaje, este es uno de los puntos imprescindibles del país.
- Amanecer y atardecer ofrecen luces increíbles.
- En invierno, con nieve, la escena parece sacada de un cuento.
- Y si las condiciones acompañan, es uno de los mejores lugares para fotografiar auroras boreales con una composición espectacular.
Eso sí, no estarás solo. Es uno de los lugares más visitados y fotografiados de Islandia, especialmente en temporada alta.
Información práctica:
- Ubicación: Península de Snæfellsnes
- Aparcamiento de pago (aprox. 1.000 coronas por vehículo)
- Alternativa: aparcar en el pueblo cercano y caminar hasta la cascada
- El acceso es sencillo y la caminata es corta, lo que la convierte en una parada fácil dentro de una ruta por la península.
Kirkjufellsfoss demuestra que no siempre hace falta una cascada gigantesca para crear un paisaje inolvidable. A veces, la magia está en la combinación perfecta de elementos. La naturaleza y composición trabajan juntas para ofrecer una de las estampas más icónicas de Islandia.
Puede que no sea la más grande… pero es una de las más especiales.
14. Háifoss, una de las cascadas más altas de Islandia
En pleno corazón del país, entre el Círculo Dorado y la reserva natural de Landmannalaugar, se encuentra una de las cascadas más espectaculares de Islandia: Háifoss.
Su nombre lo dice todo. “Hái” significa alto y “foss” cascada. Y no es para menos.
Con 122 metros de caída, Háifoss es una de las más altas del país. Durante años fue considerada la más alta de Islandia, hasta que en 2007 se descubrió Morsárfoss (228 metros). Aun así, sigue siendo una de las más imponentes y visualmente impactantes.
Háifoss cae en vertical hacia un profundo cañón excavado por el río Fossá, creando una imagen dramática y salvaje.
Y como si una cascada de 122 metros no fuera suficiente, justo al lado se encuentra su “hermana pequeña”: Granni. Ambas caen casi paralelas, ofreciendo un auténtico espectáculo natural. Es un auténtico 2×1 en mitad de las Tierras Altas.
¿Cómo llegar?
Esto requiere algo más de planificación que otras cascadas más accesibles. El desvío desde la Ring Road no es largo, pero las carreteras 32 y 332 no están asfaltadas y presentan socavones importantes. Además, fuera del verano pueden tener hielo o nieve.
Por eso:
- Es recomendable ir con vehículo 4×4 o SUV alto.
- Consultar siempre el estado de las carreteras antes de salir.
- Normalmente no está accesible en invierno y hasta bien entrada la primavera.
Desde el aparcamiento, la caminata es corta y sencilla.
Precisamente por su acceso algo más exigente, Háifoss no suele estar tan concurrida como otras cascadas famosas. Eso permite disfrutarla con más tranquilidad y apreciar la inmensidad del entorno sin grandes multitudes.
Si buscas un paisaje más remoto y menos turístico, esta es una parada ideal.
Si no te apetece conducir por pistas o prefieres ir con un guía experto, existe la opción de realizar una excursión organizada desde Reikiavik en jeep 4×4. Estas excursiones suelen incluir también la zona conocida como “la perla de las Tierras Altas”, haciendo que la experiencia sea aún más completa.
Háifoss no es solo alta. Es impresionante. El contraste entre la caída vertical, el cañón profundo y el paisaje abierto de las Tierras Altas crea una escena que transmite aislamiento, fuerza y belleza salvaje. Llegar puede requerir un pequeño esfuerzo extra, pero precisamente eso hace que la experiencia sea aún más especial.
Es de esas cascadas que no se olvidan fácilmente.
15. Dynjandi, la joya de los Fiordos Occidentales
Si en tu ruta por Islandia decides incluir la región más remota y menos explorada del país, los Fiordos Occidentales, hay una parada absolutamente imprescindible: Dynjandi.
Considerada como una de las mejores cascadas de Islandia, Dynjandi (también conocida como Fjallfoss o “cascada de montaña”) es la gran protagonista de esta zona salvaje. Y cuando la ves en persona, entiendes por qué la llaman la joya de los Fiordos del Oeste.
Dynjandi no es una única caída de agua. En realidad, está compuesta por siete saltos escalonados que se distribuyen a lo largo de una ladera hasta desembocar en el fiordo Arnarfjörður.
En conjunto, la cascada alcanza unos 100 metros de altura y adopta una forma trapezoidal muy característica:
- 30 metros de ancho en la parte superior
- 60 metros de ancho en la base
Vista desde lejos, parece un enorme velo de novia cayendo suavemente por la montaña.
Su nombre significa “atronadora”, en referencia al potente sonido del agua al descender por la roca.

Dynjandi es la única cascada de esta lista situada en los Fiordos Occidentales, una región conocida por:
- Sus carreteras solitarias
- Sus montañas abruptas
- Su rica avifauna
- Sus fiordos profundos y espectaculares
El paisaje aquí es diferente a cualquier otra parte de Islandia. Más remoto, más crudo, más auténtico. Y eso hace que la experiencia sea aún más especial.
Dynjandi es especialmente apreciada por fotógrafos y viajeros que buscan lugares menos masificados. Se puede fotografiar desde múltiples ángulos, tanto desde abajo como durante el ascenso por el sendero. El contraste entre el agua blanca, la roca oscura y el azul profundo del fiordo al fondo crea una escena espectacular.
¿Cómo llegar?
Se llega desde Ísafjörður, el principal núcleo urbano de la zona y el trayecto dura aproximadamente una hora y media. La carretera es de grava en varios tramos, por lo que conviene conducir con precaución mientras disfrutas de las increíbles vistas del fiordo.
Como ocurre en muchas zonas remotas del país:
- Es recomendable consultar el estado de las carreteras antes de salir.
- Normalmente la ruta está abierta entre abril y octubre.
- El aparcamiento cuesta
Desde el parking que cuesta 750 coronas, un sendero sencillo asciende progresivamente pasando por los distintos saltos de agua hasta llegar a la base de la cascada principal.
Dynjandi no es solo una cascada. Es un símbolo de los Fiordos Occidentales. Es grande, elegante, poderosa y solitaria. Si Islandia ya te ha impresionado en el sur y el norte, aquí descubrirás una versión más íntima y salvaje del país. Llegar hasta los Fiordos Occidentales requiere tiempo y planificación, pero Dynjandi es la recompensa perfecta. Y probablemente una de las imágenes que más recordarás de tu viaje.
16. Hrafnabjargafoss, la cascada escondida del norte de Islandia
En el norte del país, lejos de las multitudes del sur, se encuentra una cascada que pasa desapercibida para muchos viajeros: Hrafnabjargafoss.
Su nombre significa “cascada del acantilado del cuervo”, y hace referencia al entorno rocoso y salvaje en el que se encuentra.
Es una de esas paradas que no suelen aparecer en todos los itinerarios… y precisamente por eso resulta tan especial.
Hrafnabjargafoss se forma en el poderoso río glaciar Skjálfandafljót, alimentado por el deshielo del Vatnajökull, el mayor glaciar de Europa.
La cascada adopta una hermosa forma de herradura o U, con múltiples corrientes deslizándose por pequeños toboganes naturales antes de precipitarse al vacío.
Desde lo alto del acantilado, la vista hacia abajo es impresionante. El agua se abre en varios brazos, creando un espectáculo amplio y elegante que contrasta con la roca volcánica oscura que la rodea.
El paisaje aquí es puro norte islandés:
- Amplios horizontes
- Ríos glaciares potentes
- Terreno volcánico
- Sensación de aislamiento
Es un lugar perfecto para quienes buscan experiencias más tranquilas y naturales.
Hrafnabjargafoss no está sola. En el mismo río Skjálfandafljót encontrarás otras dos cascadas impresionantes:
- Aldeyjarfoss, famosa por sus columnas basálticas negras.
- Goðafoss, la histórica “Cascada de los Dioses”.
Si visitas esta zona, lo ideal es ver las tres para aprovechar al máximo el recorrido.
Además, muy cerca se encuentra otra maravilla natural en forma de herradura: el espectacular Cañón de Ásbyrgi, que completa una jornada perfecta en esta parte del norte.
Hrafnabjargafoss no es la más famosa ni la más alta de Islandia. Pero tiene algo que muchos viajeros valoran cada vez más: tranquilidad. Es un lugar donde puedes sentarte, escuchar el agua y sentir el paisaje sin grandes aglomeraciones.
17. Hengifoss, la cascada colgante del Este de Islandia
En el este del país se encuentra una de las cascadas más altas y llamativas de Islandia: Hengifoss, cuyo nombre significa literalmente “cascada colgante”.
Y cuando la ves, entiendes perfectamente el porqué. Con una caída vertical impresionante, el agua parece deslizarse como si estuviera suspendida en el aire sobre un enorme acantilado.
Hengifoss es la tercera cascada más alta del país, con una caída que desciende por un acantilado compuesto por estratos de basalto negro intercalados con finas capas de arcilla roja.
Ese contraste entre el negro oscuro y las líneas rojizas crea un fondo geológico espectacular, único en Islandia.
Las aguas de Hengifoss terminan desembocando en el lago Lagarfljót, uno de los lagos más misteriosos de Islandia. Según la leyenda, en sus profundidades habita el Lagarfljótsormurinn, una serpiente marina cuyo primer registro escrito data de 1345. Las historias sobre esta criatura han continuado hasta el siglo XXI, convirtiendo al lago en uno de los lugares más legendarios del país.
Naturaleza, geología y mitología se mezclan en este rincón del este islandés.

¿Cómo llegar?
Hay que caminar desde el aparcamiento cercano. La ruta es de dificultad moderada, con cierta pendiente todo el tiempo, pero perfectamente asumible si te tomas el ascenso con calma. Puedes subir por un camino y bajar por el otro.
Antes de llegar a Hengifoss, pasarás por otra cascada preciosa: Litlanesfoss. Esta cascada más pequeña está rodeada por espectaculares columnas de basalto perfectamente definidas, creando una escena que parece diseñada por un arquitecto.
Información práctica:
- Ubicación: Este de Islandia
- Parque Nacional de Vatnajökull
- Ciudad más cercana: Egilsstaðir (a 35 km)
- Ruta de senderismo moderada todo el rato en cuenta.
- Dos cascadas en la misma caminata
- El parking cuesta 1000 coronas.
Hengifoss combina altura, geología espectacular y una caminata escénica que ya de por sí merece la pena. El contraste de colores en la roca, la elegancia de la caída y la presencia cercana del lago Lagarfljót hacen que esta zona tenga una personalidad completamente distinta al sur o al norte de Islandia.
Si buscas paisajes diferentes y menos masificados, el este te sorprenderá. Y Hengifoss es una de sus grandes protagonistas.
18. Hraunfossar, las cascadas que nacen de la lava
En el fiordo de Borgarfjörður, en el oeste de Islandia, se encuentra uno de los fenómenos naturales más singulares del país: Hraunfossar.
Aquí no verás una gran caída vertical ni un estruendo ensordecedor. Lo que encontrarás es algo mucho más delicado y sorprendente. El agua parece brotar directamente de la roca.
Hraunfossar está formada por decenas de pequeñas corrientes que emergen a lo largo del borde del campo de lava Hallmundarhraun.
Este campo de lava se originó tras la erupción de un volcán situado bajo el glaciar Langjökull, el segundo glaciar más grande de Islandia.
El agua procedente del deshielo se filtra a través de la lava porosa y reaparece en forma de múltiples cascadas que caen suavemente hacia el río Hvítá. Por eso su nombre significa literalmente “cascadas de lava”.
Es un espectáculo completamente distinto al de otras cascadas islandesas: aquí la magia está en la continuidad, en la línea de agua que se extiende a lo largo de cientos de metros.
Hraunfossar no destaca por altura ni por potencia. Su encanto reside en su serenidad y en su carácter único. Es una cascada que invita a detenerse y observar con calma, apreciando cómo el agua surge silenciosamente de la tierra volcánica.

Además, justo al lado se encuentra Barnafoss, otra cascada muy diferente, con un caudal más turbulento y una historia local interesante.
La cercanía entre ambas permite disfrutar de un pequeño recorrido muy completo en esta zona del oeste islandés. La cascada puede contemplarse fácilmente desde un mirador cercano, lo que permite observar todo el conjunto sin necesidad de largas caminatas.
El contraste entre las rocas y el agua crea una escena especialmente fotogénica, sobre todo en otoño, cuando los colores del paisaje se intensifican.
- El azul intenso del agua,
- La roca volcánica oscura,
- Y la vegetación que la rodea,
Si estás recorriendo el oeste de Islandia o la península de Snæfellsnes, Hraunfossar es una parada perfecta. Es accesible, diferente y sorprendente.
Después de ver cascadas gigantes y estruendosas, aquí descubrirás una versión más delicada y casi mágica del agua en Islandia. Porque en este país, incluso la lava termina convirtiéndose en cascada.
19. Selvallafoss: la “cascada de las ovejas”
La Selvallafoss es una de esas cascadas poco conocidas que sorprenden a los viajeros que exploran el sur de Islandia. Aunque el país es famoso por impresionantes saltos de agua como Skógafoss o Seljalandsfoss, Selvallafoss sigue siendo un lugar relativamente tranquilo y alejado de las multitudes.
Situada en un entorno natural salvaje y rodeada de montañas cubiertas de musgo, esta cascada ofrece un paisaje muy típico del sur islandés, donde el agua, la lava y el hielo han moldeado el terreno durante miles de años.
Selvallafoss cae desde una pared rocosa cubierta de vegetación en un pequeño valle verde, creando una escena muy fotogénica. El contraste entre la roca oscura, el agua blanca de la cascada y el intenso verde del musgo es uno de los elementos que hacen de este lugar un rincón especial.

El agua procede de pequeños arroyos alimentados por los glaciares cercanos, algo muy común en esta zona del país, donde numerosos ríos nacen del deshielo de los grandes campos de hielo.
En días despejados, el paisaje que rodea la cascada ofrece una atmósfera muy tranquila y perfecta para disfrutar de la naturaleza islandesa.
A diferencia de muchas de las cascadas más famosas de Islandia, Selvallafoss sigue siendo un destino bastante desconocido para la mayoría de los turistas. Esto permite visitarla con más calma y disfrutar del entorno sin las grandes aglomeraciones que suelen encontrarse en otras paradas populares de la Ring Road.
Para los viajeros que recorren Islandia en coche, descubrir cascadas menos conocidas como esta suele convertirse en uno de los grandes placeres del viaje.
El entorno natural de Selvallafoss es perfecto para quienes disfrutan de la fotografía de paisajes. Las paredes cubiertas de musgo, la caída del agua y el cielo cambiante de Islandia crean composiciones muy interesantes.
Además, la cascada suele tener diferentes aspectos según la estación del año:
- En verano, el valle aparece cubierto de un verde intenso.
- En otoño, los colores se vuelven más cálidos.
- En invierno, el hielo puede formar espectaculares estructuras alrededor del salto de agua.
Cómo visitar Selvallafoss
Selvallafoss se encuentra en el sur de Islandia y suele visitarse como una pequeña parada durante una ruta por la zona.
El acceso normalmente requiere una corta caminata por un terreno natural, por lo que se recomienda llevar calzado adecuado, especialmente si el suelo está húmedo o resbaladizo.
Como ocurre con muchos lugares naturales en Islandia, es importante respetar el entorno, permanecer en los senderos y evitar pisar el frágil musgo que cubre el paisaje volcánico.
Un rincón secreto en Islandia
Aunque no es una de las cascadas más famosas del país, Selvallafoss tiene ese encanto especial de los lugares poco conocidos. Su entorno tranquilo y salvaje permite disfrutar de la naturaleza islandesa de una forma más íntima.
Para quienes recorren el sur de Islandia en busca de paisajes espectaculares y rincones menos turísticos, esta pequeña cascada puede convertirse en una de las sorpresas más agradables del viaje.
20. Klifbrekkufoss, la cascada de siete escalones del Este de Islandia
En una región más famosa por sus fiordos salvajes y sus manadas de renos que por sus cascadas, se esconde una auténtica maravilla natural: Klifbrekkufoss.
Esta majestuosa cascada desciende por la montaña en siete escalones, dibujando un espectacular zigzag blanco sobre la roca oscura. Es una de esas imágenes que sorprenden porque no se parecen a ninguna otra.
Una auténtica joya oculta del este islandés.
Lo que hace única es su estructura escalonada. El agua no cae en una sola cortina vertical, sino que va descendiendo en distintos niveles a lo largo del acantilado, creando una silueta elegante y muy fotogénica.
Cada escalón aporta un ritmo distinto al descenso del agua, formando una composición natural que parece casi diseñada.
En una región donde la naturaleza es amplia y salvaje, esta cascada destaca por su originalidad.
Klifbrekkufoss se encuentra en el Este de Islandia. No hay grandes infraestructuras turísticas alrededor de la cascada, lo que refuerza su carácter intacto y auténtico.
Si estás explorando esta zona, puedes combinar la visita a Klifbrekkufoss con un momento de relax en los baños geotérmicos de Vök, situados a unos 30 km.
Después de recorrer carreteras solitarias y paisajes salvajes, sumergirse en aguas termales frente al lago es un plan perfecto.
¿Cómo llegar?
Se puede acceder desde una carretera de grava cercana, aunque:
- No hay aparcamientos señalizados.
- No existen senderos oficiales marcados.
- La carretera suele estar cerrada en invierno.
Por eso, es recomendable visitarla en verano, cuando las condiciones son más favorables.
La ciudad más cercana es Egilsstaðir, considerada la capital del este de Islandia. Desde allí es relativamente sencillo organizar la visita.
Klifbrekkufoss no es tan famosa como otras cascadas islandesas. Y eso es precisamente parte de su encanto. Su forma escalonada, su entorno remoto y la sensación de estar descubriendo algo poco conocido la convierten en una experiencia diferente.
Si decides explorar el Este de Islandia, esta cascada es una de esas paradas que hacen que el viaje se sienta más auténtico.
21. Aldeyjarfoss, la cascada de basalto perfecta
En el norte de las Tierras Altas de Islandia, lejos de las rutas más transitadas, se encuentra una de las cascadas más espectaculares para los amantes de la fotografía: Aldeyjarfoss.
Con sus 20 metros de altura, no es especialmente alta. Pero su entorno la convierte en un auténtico espectáculo visual.
Lo que hace única a Aldeyjarfoss es su impresionante telón de fondo: un muro casi perfecto de columnas hexagonales de basalto que rodean la caída del agua.
Estas columnas, formadas por el rápido enfriamiento de la lava tras una erupción volcánica, parecen talladas a mano por su simetría y precisión geométrica.
Aunque este tipo de formaciones se encuentran en varios puntos de Islandia, en Aldeyjarfoss destacan por sus tonos más variados. Además del negro profundo del basalto, pueden apreciarse matices amarillos y rojizos creados por la presencia de azufre y hierro.
El contraste entre:
- El blanco intenso del agua,
- El negro geométrico de la roca,
- Y el azul helado del estanque en la base,
hace que la escena parezca casi irreal.
En invierno, el hielo cubre parcialmente las columnas hexagonales, aportando una estética todavía más sobrenatural.
La combinación de nieve, hielo y roca volcánica crea una atmósfera que parece sacada de otro planeta. Eso sí, el acceso en esta época es muy limitado y requiere planificación.
¿Cómo llegar?
Aldeyjarfoss se encuentra en una zona apartada del norte de Islandia, dentro de las Tierras Altas.
Para llegar hasta ella es necesario:
- Conducir por las famosas carreteras F de Islandia.
- Disponer de un vehículo 4×4 obligatorio.
- Comprobar siempre el estado de las pistas antes de salir.
Estas carreteras solo suelen estar abiertas en verano, dependiendo de las condiciones meteorológicas.
La ubicación remota hace que no esté masificada, lo que permite disfrutarla con tranquilidad.
Aldeyjarfoss es una de esas cascadas que sorprenden por su perfección geométrica. No es la más grande ni la más famosa, pero sí una de las más impactantes visualmente.
Si te gusta la fotografía, la geología o simplemente quieres explorar una Islandia más salvaje y menos turística, esta cascada es una parada imprescindible en el norte. Porque en Islandia, incluso la lava se convierte en arte.
22. Hrauneyjafossar, las cascadas nacidas de la lava… y del ingenio humano
En las Tierras Altas del sur de Islandia se encuentra una serie de cascadas tan curiosas como bellas: Hrauneyjafossar.
Pero lo más interesante de este lugar no es solo su estética, sino su origen.
Estas cascadas reciben varios nombres en islandés:
- Hrauneyjafossar – “cascadas de las islas de lava”
- Lekafossar – “cascadas con fugas”
- Fögrufossar – “bellas cascadas”
Cada uno de estos nombres describe perfectamente el fenómeno.
La razón de esta diversidad de nombres es que se trata de cascadas relativamente jóvenes, por lo que aún no existe una convención definitiva en su denominación.
A diferencia de la mayoría de cascadas islandesas, Hrauneyjafossar no se formó únicamente por procesos naturales. Surgieron tras la construcción de una central hidroeléctrica cercana en la década de 1970. El agua desbordada del embalse Krókslón comenzó a fluir hacia el cañón Sigöldugljúfur, filtrándose a través de los acantilados de lava.
El resultado fue esta serie de cascadas que parecen brotar directamente de la roca volcánica.
Este origen plantea una pregunta interesante: ¿Son cascadas artificiales? ¿O son simplemente un ejemplo más de cómo el agua encuentra su camino en un paisaje volcánico?
Aunque su nacimiento esté ligado a la intervención humana, el espectáculo visual es completamente natural en su apariencia. El agua fluye libremente por los acantilados oscuros, creando múltiples caídas que contrastan con el paisaje árido de las Tierras Altas.
Y cuando estás allí, esa discusión pierde importancia. Lo que ves es belleza.
La zona donde se encuentran estas cascadas es amplia, volcánica y poco masificada. El paisaje tiene ese carácter áspero y remoto que define las Tierras Altas islandesas.
El contraste entre: La roca negra, El agua blanca descendiendo en múltiples hilos y el cielo abierto de Islandia, crea una escena poderosa y diferente.
Hrauneyjafossar demuestra que la naturaleza islandesa es dinámica y cambiante. Aunque su origen está vinculado a la acción humana, la forma en la que el agua ha moldeado el entorno las convierte en un lugar digno de admiración. Son distintas, jóvenes y sorprendentes.
Y en un país lleno de cascadas legendarias, eso ya es suficiente para darles un lugar especial.
23. Glymur, la cascada del estruendo con eco
En el fiordo de Hvalfjörður, a poca distancia de Reikiavik, se encuentra una de las cascadas más espectaculares de Islandia: Glymur.
Con sus 198 metros de altura, es la segunda cascada más alta del país. Durante siglos fue considerada la más alta, hasta que el descubrimiento de Morsárfoss en 2011 le arrebató el primer puesto.
Glymur cae dentro de un estrecho y profundo cañón, precipitándose hacia el río Botnsá. Debido a su ubicación, es difícil contemplarla completamente desde un solo ángulo. En lugar de una única cortina de agua perfectamente visible, lo que se aprecia es una sucesión de caídas y saltos que descienden por la ladera de la montaña.
El paisaje es abrupto, verde en verano y dramático en cualquier época del año.
Aquí la cascada no se observa sin esfuerzo. Se conquista.
El nombre Glymur significa “estruendo con eco”, y procede de una antigua leyenda islandesa.
Cuenta el folklore que un hombre fue convertido en ballena por una mujer elfa tras traicionarla. En su furia, la ballena hundió un barco en el fiordo de Hvalfjörður, causando la muerte de dos hijos de un viejo sacerdote. El sacerdote, en busca de venganza, logró atraer a la ballena río arriba hasta el cañón donde hoy se encuentra la cascada. Allí la ballena se estrelló contra las rocas, provocando un enorme estruendo y un terremoto. De ese eco legendario nació el nombre de Glymur.
¿Cómo llegar?
Llegar hasta Glymur implica realizar una caminata de aproximadamente dos horas, atravesando uno de los entornos más bellos de la zona.
El sendero incluye:
- Cruces de río
- El paso por una pequeña cueva
- Tramos con cierta pendiente
- Vistas espectaculares del fiordo
Es una ruta muy recomendable para quienes disfrutan del senderismo y la fotografía de paisaje.
También existe la posibilidad de realizar excursiones organizadas en jeep por Hvalfjörður que incluyen la visita a la cascada y a los impresionantes alrededores.
Glymur no es una cascada que se visite rápidamente desde un aparcamiento cercano. Es una experiencia completa: caminata, naturaleza, vistas panorámicas y un final espectacular.
A tan poca distancia de la capital, ofrece una sensación de aislamiento total y una aventura auténtica.
24. Cañón Kolugljúfur, el desvío que casi nadie hace
En mi segundo viaje por Islandia decidí salirme un poco del guión. Tomé un pequeño desvío desde la Ring Road, sin demasiadas expectativas, para explorar un lugar del que había oído hablar muy poco: el cañón Kolugljúfur. Y fue una de esas decisiones que marcan el viaje. Porque casi nadie para aquí.
Kolugljúfur es un estrecho y profundo cañón excavado por el río Víðidalsá, en el norte del país. A lo largo de sus paredes rocosas se suceden varios saltos de agua que, aunque no son gigantes como Dettifoss o Skógafoss, tienen una fuerza y un carácter muy especial.
El agua se abre paso entre las rocas oscuras creando un paisaje salvaje, abrupto y sorprendente.
No es una cascada monumental. Es un conjunto de pequeñas caídas que juntas crean un escenario muy fotogénico. Y lo mejor: suele estar prácticamente vacío.
Como no podía ser de otra manera en Islandia, este lugar también tiene su historia. Según la leyenda local, en el cañón vivía una troll llamada Kola, de donde proviene el nombre del lugar. Se dice que habitaba entre las rocas y dominaba el cañón. Con ese paisaje dramático y oscuro, no cuesta demasiado imaginar criaturas escondidas entre los acantilados. Islandia tiene esa capacidad de mezclar naturaleza y mitología de una forma muy natural.
¿Cómo llegar?
Una de las grandes ventajas de Kolugljúfur es su accesibilidad. Está muy cerca de la carretera principal, por lo que no requiere largas caminatas ni vehículos especiales. Es el típico lugar perfecto para:
- Estirar las piernas en medio de un trayecto largo.
- Hacer fotos sin multitudes alrededor.
- Descubrir una Islandia más tranquila y menos turística.
Es una parada breve, pero intensa.
Kolugljúfur no suele aparecer en las listas de imprescindibles. Y eso es precisamente lo que lo hace especial.
25. Stjórnarfoss, la cascada tranquila que invita a quedarse
Stjórnarfoss es una cascada bajita y amplia, con una caída elegante que se despliega suavemente sobre la roca formando una especie de cortina natural.
En la base se forma una piscina natural que, en verano, debe de ser un auténtico lujo para darse un remojo (si el frío islandés lo permite).
No es una cascada dramática ni ensordecedora. Es más bien serena, armónica y muy agradable a la vista.
Si viajas en familia, Stjórnarfoss puede ser una parada especialmente cómoda.
Junto al parking (gratuito) encontrarás:
- Zona de juegos
- Área de picnic
- Zona de acampada (ideal si viajas en furgo o autocaravana)
En primavera y verano, con buen tiempo, tiene que ser un lugar realmente agradable para pasar un rato tranquilo.
¿Cómo llegar?
Se encuentra a un pequeño desvío de la carretera principal, lo que la convierte en una parada ideal si llevas muchos kilómetros conduciendo por la Ring Road.
Es ese tipo de lugar perfecto para:
- Estirar las piernas.
- Respirar aire fresco.
- Disfrutar de un paisaje bonito sin grandes multitudes.
Stjórnarfoss demuestra que no todas las cascadas tienen que ser gigantescas para dejar buen recuerdo.
26. Gufufoss, la hermana pequeña de Skógafoss
Camino al pintoresco pueblo de Seyðisfjörður, en los Fiordos del Este, se encuentra una cascada que recuerda muchísimo a una de las más famosas de Islandia: Skógafoss.
Su nombre es Gufufoss, y aunque es más pequeña, tiene un encanto muy especial.
Lo mejor de todo: apenas tiene gente.
Gufufoss guarda un parecido evidente con Skógafoss:
- Caída recta y uniforme
- Forma casi perfecta
- Pared rocosa que enmarca la cascada
La diferencia está en el tamaño y en la tranquilidad del entorno. Es más baja y menos caudalosa, pero mantiene esa estética clásica de “cascada de manual”.
Su nombre significa “cascada de vapor”, en referencia a la bruma que se genera cuando el agua impacta contra el suelo. En días ventosos o soleados, esa neblina le aporta un aire muy fotogénico.
Curiosidad cinéfila: la famosa escena del longboard en la película La vida secreta de Walter Mitty fue grabada precisamente en esta carretera. En uno de los planos, el protagonista pasa a toda velocidad frente a Gufufoss. Si has visto la película, reconocerás el paisaje al instante.
¿Cómo llegar?
Llegar es muy sencillo.
Se encuentra junto a la carretera 93, que conecta Egilsstaðir con Seyðisfjörður. Si vas en dirección al pueblo puede pasar desapercibida si no estás atento, pero al volver es imposible no verla.
Hay un pequeño apartadero junto a la carretera donde puedes dejar el coche a pocos metros de la cascada.
Sin caminatas largas.
Sin desvíos complicados.
Solo aparcar… y disfrutar.
Después de visitar cascadas gigantescas y masificadas, encontrarte con un lugar como Gufufoss resulta refrescante.
Es bonita, accesible y tranquila.
27. Morsárfoss: la cascada más alta de Islandia (y la más difícil de ver)
Con sus impresionantes 240 metros de altura, Morsárfoss es oficialmente la cascada más alta de Islandia, superando a Glymur, que durante siglos ostentó el récord.
Se encuentra en el sureste del país, dentro del espectacular Parque Nacional Vatnajökull, y se alimenta del glaciar Morsárjökull, una lengua del gigantesco Vatnajökull, el glaciar más grande de Europa.
Pero hay algo que la hace aún más especial: no es fácil verla. Y mucho menos llegar a su base.
Hasta 2007, Glymur era considerada la cascada más alta de Islandia. Sin embargo, el retroceso del glaciar Morsárjökull dejó al descubierto este salto de agua monumental, revelando que superaba en altura a todas las demás.
Su descubrimiento no solo cambió el ranking de las cascadas islandesas, sino que también se convirtió en un símbolo visible del deshielo acelerado provocado por el cambio climático.
Ubicación
- Región: Sureste de Islandia
- Dentro del Parque Nacional Vatnajökull (Patrimonio de la Humanidad UNESCO)
- Punto de partida habitual: Skaftafell
¿Cómo llegar a Morsárfoss?
⚠️ Importante: No existe un sendero directo ni señalizado hasta la cascada.
Morsárfoss solo puede admirarse desde la distancia.
La opción mas habitual es la Ruta desde Skaftafell hacia el pico Kristínartindar
- Duración: 5–6 horas (ida y vuelta)
- Dificultad: Media-alta
- Desnivel considerable
- Requiere buena forma física
Desde ciertos puntos elevados se puede divisar la cascada en la distancia, especialmente en días despejados.
Si quieres acercarte más (siempre sin acceso directo a la base), existen:
- Caminatas guiadas sobre el glaciar
- Excursiones técnicas con crampones
- Tours de día completo desde Skaftafell
💰 Precio aproximado:
- Desde 120–180 € por persona
- Incluyen guía certificado, equipo técnico y seguro
Estas excursiones requieren reserva previa y condiciones meteorológicas favorables.
Mejor época para visitarla
- Verano (junio a septiembre): mejores condiciones de senderismo
- En invierno solo con excursiones organizadas
28. Gluggafoss (Merkjárfoss)
Menos conocida que otras cascadas del sur, pero con un encanto muy especial, Gluggafoss (también llamada Merkjárfoss) es una parada perfecta si buscas algo diferente y más tranquilo cerca de Vík í Mýrdal.
Situada en la región de Fljótshlíð, al norte de Vík, su nombre significa literalmente “la cascada de las ventanas”. Y cuando la ves, entiendes por qué.
Las formaciones rocosas por las que desciende el agua crean pequeñas aberturas naturales que parecen auténticas ventanas esculpidas en la piedra.
El agua cae en varios niveles, formando una cascada escalonada muy fotogénica. Puedes acercarte bastante y disfrutar del sonido del agua sin las multitudes típicas de lugares como Seljalandsfoss o Skógafoss.
Un entorno tranquilo
El entorno es rural, abierto y mucho más relajado. Es un sitio ideal para:
- Hacer una parada tranquila.
- Disfrutar de un pequeño picnic.
- Escuchar el agua sin prisas ni aglomeraciones.
Una de esas joyas secundarias que muchas veces terminan siendo de las más especiales del viaje.
Consejos para llegar
Si has alquilado un coche normal (no 4×4) y estás pensando en unir Seljalandsfoss con Gluggafoss por la carretera secundaria, te recomiendo dar la vuelta en la rotonda de Hvolsvöllur.
El atajo de grava puede hacerse eterno y bastante incómodo si no llevas un vehículo adecuado.
- Parking de pago: 750 ISK
- Acceso sencillo desde la carretera principal
Gluggafoss demuestra que en Islandia no todo son los lugares más famosos. A veces, las cascadas menos conocidas son las que te permiten disfrutar del paisaje con más calma y autenticidad.
29. Bjarnarfoss, una de las cascadas más bonitas
Aunque la famosa Kirkjufellsfoss suele acaparar gran parte de la atención en la Península de Snæfellsnes, no es la única cascada que merece una parada durante la ruta por esta región.
Una de nuestras favoritas es Bjarnarfoss, una espectacular cascada situada muy cerca de la iglesia Búðakirkja y fácilmente visible desde la carretera.
Con una caída aproximada de 80 metros de altura, Bjarnarfoss destaca no solo por su tamaño, sino también por las formaciones rocosas que la rodean.
Lo que hace especial a Bjarnarfoss es el paisaje geológico que la rodea. En las paredes de la montaña que rodean la cascada se pueden observar columnas de basalto, una formación volcánica muy característica de Islandia.
Estas columnas se forman cuando la lava se enfría lentamente y se fractura en estructuras geométricas.
La combinación de la caída de agua con estas columnas volcánicas crea un paisaje muy espectacular.
Otra de las ventajas de Bjarnarfoss es su fácil acceso. La cascada se encuentra muy cerca de la carretera principal que atraviesa esta parte de la península, por lo que se puede observar incluso desde el coche.
Si quieres acercarte un poco más, puedes detenerte en los alrededores y caminar unos minutos para disfrutar mejor de las vistas.
El entorno, formado por colinas verdes y campos volcánicos, hace que este lugar sea especialmente bonito en verano, cuando el paisaje se llena de vegetación.
Consejo viajero: Bjarnarfoss suele visitarse junto con Búðakirkja, ya que ambos lugares se encuentran muy cerca entre sí. Por eso, es una parada perfecta para combinar fotografía, naturaleza y paisaje durante la ruta por Snæfellsnes.
30. Svöðufoss, una cascada rodeada de columnas de basalto
Svöðufoss es probablemente la más conocida de las dos. Esta cascada tiene unos 40 metros de altura y destaca por el impresionante entorno geológico que la rodea.
El agua cae en una especie de anfiteatro natural formado por columnas de basalto negro, un tipo de formación volcánica muy característica de Islandia. Estas columnas recuerdan a las que se pueden ver en la famosa cascada Svartifoss, aunque aquí el entorno es mucho más tranquilo y menos turístico.
El contraste entre la roca volcánica oscura y el agua blanca de la cascada crea un paisaje realmente espectacular.
Cómo llegar:
Llegar a esta cascada es muy sencillo durante una ruta por Snæfellsnes. Desde la carretera 574, que rodea la punta de la península en dirección a Ólafsvík, encontrarás un desvío señalizado hacia la cascada. El camino termina en un aparcamiento gratuito desde el que comienza el sendero.
El acceso es muy fácil:
- la caminata total es de unos 1,6 km ida y vuelta
- apenas hay desnivel
- el paseo dura aproximadamente 30 minutos
El primer tramo del sendero discurre por un camino con pasarelas de madera que conduce hasta un mirador desde donde ya se puede ver la cascada. Sin embargo, si quieres disfrutarla más de cerca, puedes continuar por un pequeño sendero que se acerca hasta la base.
Incluso es posible caminar por uno de los laterales y subir hasta la parte superior del salto de agua.
31. Kerlingarfoss, otra cascada escondida
Muy cerca de Svöðufoss se encuentra otra cascada mucho menos conocida: Kerlingarfoss.
Aunque no es tan espectacular como otras cascadas islandesas, su ubicación en un entorno natural tranquilo la convierte en una parada interesante si estás explorando esta parte de la península.
La cascada se encuentra rodeada de colinas verdes y paisajes volcánicos, y suele recibir muchos menos visitantes que otros lugares más famosos del país.
Cómo llegar
- Conduce por la carretera 923 (Jökuldalsvegur) que sale desde la Ring Road (carretera 1) cerca de Skjöldólfsstaðir.
- Sigue la 923 hacia el interior durante unos 10 km aprox.
- Verás un pequeño puente sobre el río Kerlingará.
- Justo después del puente hay una pista lateral donde se puede dejar el coche.
Acceso a la cascada
- Desde el coche hay que caminar unos 5–10 minutos.
- Se sigue el río hacia el pequeño cañón cubierto de musgo.
- La cascada aparece dentro de una garganta estrecha, por lo que el último tramo puede requerir bajar con cuidado por terreno algo resbaladizo.
Consejo rápido
- No es un lugar turístico masificado.
- Calzado impermeable y cuidado con el musgo, que es muy frágil y resbaladizo.
Si quieres, también puedo pasarte las coordenadas exactas y cómo integrarla en una ruta por el este de Islandia, porque está cerca de Stuðlagil y suele combinarse con esa visita.
32. Grundarfoss, una cascada visible desde la carretera
Durante una ruta por la Península de Snæfellsnes, es muy probable que te encuentres con numerosas cascadas. Algunas de ellas son auténticos iconos del país y otras aparecen de forma casi inesperada a lo largo de la carretera. Una de estas últimas es Grundarfoss.
Tras abandonar los campos de lava de la zona y continuar unos 18 kilómetros por la carretera 54, aparece a lo lejos un impresionante salto de agua que cae desde la ladera de la montaña. Se trata de Grundarfoss, una cascada que alcanza aproximadamente 70 metros de altura.
La cascada puede verse perfectamente desde la carretera. De hecho, existe un pequeño aparcamiento a un lado de la vía donde es posible detenerse para contemplarla durante unos minutos.
Desde allí ya se aprecia bien la caída de agua y el paisaje que la rodea, formado por colinas verdes y montañas volcánicas que caracterizan esta parte de Snæfellsnes.
Aunque desde la carretera parece posible acercarse más, el acceso no es tan sencillo. El camino que conduce hacia la cascada atraviesa una zona privada, por lo que el acceso para vehículos está cerrado y el paso peatonal también parece restringido. Por este motivo, la mayoría de viajeros se conforma con observarla desde la distancia.
Además, en un país como Islandia, donde existen cientos de cascadas repartidas por todo el territorio, Grundarfoss suele considerarse más bien una parada breve durante el trayecto.
Consejo viajero: Si vas justo de tiempo, no es imprescindible detenerse mucho en Grundarfoss. Sin embargo, si estás recorriendo la península con calma, merece la pena parar unos minutos para disfrutar de la vista y hacer alguna foto del paisaje.

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