Hay tanto que ver en la Península de Snæfellsnes que es normal sentirse un poco abrumado al empezar a planificar la visita. No te preocupes, porque es algo que le ocurre a muchos viajeros. Este rincón de Islandia es conocido como la “pequeña Islandia” o la “Islandia en miniatura”, ya que concentra en un territorio relativamente pequeño muchos de los paisajes más característicos del país.
En pocos kilómetros podrás encontrar campos de lava, volcanes cubiertos por glaciares, acantilados, playas de arena negra, colonias de aves marinas, cascadas y pintorescos pueblos pesqueros. Todo ello convierte a esta península en uno de los destinos más completos de Islandia.
Además, su cercanía a Reikiavik hace que sea una excursión muy popular tanto para viajeros que recorren el país por libre como para quienes optan por excursiones organizadas.
Tabla de contenidos:
Antes de empezar
Uno de los motivos por los que la península de Snæfellsnes es tan especial es la increíble variedad de paisajes que reúne en una extensión relativamente pequeña.
Durante tu recorrido podrás ver:
- Enormes campos de lava volcánica
- El glaciar que cubre el volcán Snæfellsjökull
- Espectaculares columnas de basalto
- Acantilados repletos de aves marinas
- Playas de arena negra
- Pintorescas iglesias y pequeños pueblos pesqueros
- Ver focas descansando en la costa o realizar excursiones para el avistamiento de ballenas.
Cuánto tiempo dedicar a Snæfellsnes
Aunque la península no es muy grande, ofrece tantos lugares interesantes que conviene planificar bien la visita.
Lo más habitual es:
- Hacer una excursión de un día desde Reikiavik, recorriendo los principales puntos de interés
- Dedicar dos o tres días completos, lo que permite explorarla con más calma y visitar lugares menos conocidos
Si dispones de poco tiempo, un día puede ser suficiente para ver lo esencial. Sin embargo, si puedes dedicarle más tiempo, descubrirás rincones menos turísticos que hacen de Snæfellsnes uno de los lugares más fascinantes de Islandia.
Qué encontrarás en esta guía
En los siguientes apartados te mostraremos:
- Los lugares imprescindibles que ver en Snæfellsnes
- Algunos rincones menos conocidos que merecen una parada
- Una propuesta de itinerario por la península
- Varios consejos para organizar la visita
Todo ello basado en nuestra experiencia recorriendo Islandia, un país que destaca por su naturaleza salvaje y paisajes únicos.
Dónde está la península de Snæfellsnes y por qué visitarla
La Península de Snæfellsnes se encuentra en la costa oeste de Islandia, justo al norte de Reikiavik. Es una lengua de tierra que se adentra en el océano Atlántico y que, a pesar de no ser demasiado grande, reúne una enorme variedad de paisajes en relativamente pocos kilómetros.
En los días despejados, incluso es posible ver la península desde el puerto de Reikiavik, especialmente el majestuoso Snæfellsjökull, el volcán coronado por un glaciar que domina el extremo occidental de la península.
Distancias y cómo llegar
Una de las ventajas de visitar Snæfellsnes es que se encuentra relativamente cerca de la capital islandesa, lo que permite incluirla fácilmente en un itinerario por el país.
Para que te hagas una idea:
- Desde el centro de Reikiavik hasta la famosa montaña Kirkjufell hay aproximadamente 2 horas y media de carretera.
- Si quieres llegar hasta el extremo occidental de la península, donde se encuentra el Faro de Öndverðarnes, necesitarás conducir algo más de 3 horas.
La mayoría de viajeros recorren la península en una ruta circular desde la capital, aunque también es posible llegar desde el norte del país si estás haciendo la Ring Road o dando la vuelta completa a Islandia. En ese caso, Snæfellsnes encaja perfectamente como etapa antes de continuar hacia Reikiavik, donde se encuentra el principal aeropuerto internacional del país.
¿Merece la pena visitar Snæfellsnes?
La respuesta corta es sí: merece muchísimo la pena.
Aunque muchas guías se refieren a esta región como la “Islandia en miniatura”, lo cierto es que cada viajero puede tener una opinión distinta sobre esta comparación. Es posible que algunas cascadas, glaciares o playas no sean tan espectaculares como otros lugares del país, pero lo que realmente hace especial a Snæfellsnes es la variedad de paisajes que reúne en una sola ruta.
En una misma jornada podrás ver:
- Campos de lava volcánica
- Acantilados espectaculares
- Playas de arena negra
- Pequeños pueblos pesqueros
- Formaciones de basalto
- Montañas icónicas como Kirkjufell
- Imponente glaciar del volcán Snæfellsjökull
Todo ello hace que la península ofrezca uno de los recorridos más completos de Islandia, incluso si ya llevas varios días viajando por el país.
Cuánto tiempo se necesita para ver la península de Snæfellsnes
La Península de Snæfellsnes es uno de los lugares más completos que visitar en Islandia y, aunque no es demasiado grande, cuenta con tantos atractivos que conviene planificar bien el tiempo que vas a dedicarle.
La buena noticia es que se puede visitar incluso en una excursión de un día desde Reikiavik, aunque si tienes tiempo lo ideal es dedicarle más jornadas para disfrutarla con calma.
Visitar Snæfellsnes en un día
Muchos viajeros deciden recorrer la península en una excursión de un día desde Reikiavik, centrándose en los lugares más conocidos.
Sin paradas, recorrer la península en coche lleva aproximadamente unas 3 horas, pero lo normal es detenerse en varios puntos para disfrutar de los paisajes, hacer fotos o dar pequeños paseos.
En un día completo podrás visitar algunos de sus lugares más famosos, como:
- Montaña Kirkjufell
- Playa negra de Djúpalónssandur
- Acantilados de Arnarstapi
- Glaciar volcánico Snæfellsjökull
Eso sí, si viajas en invierno debes tener en cuenta que las horas de luz son mucho más limitadas, por lo que es más difícil verlo todo en una sola jornada. En cambio, durante el verano los días son muy largos y puede seguir habiendo luz hasta las 23:30, lo que facilita mucho la visita.
Lo ideal: pasar una o dos noches
Si prefieres recorrer la península con tranquilidad, lo más recomendable es pasar al menos una noche en la zona. De esta forma podrás explorar más rincones y disfrutar de los paisajes sin prisas.
Aún mejor es dedicar dos o tres días, lo que permite:
- Visitar lugares menos conocidos
- Hacer caminatas por la costa
- Explorar pueblos pesqueros
- Disfrutar del paisaje sin la presión del tiempo
Snæfellsnes es una región con muchísimos rincones interesantes, por lo que cuantos más días tengas, más podrás disfrutarla.
Cómo visitar la península de Snæfellsnes
El transporte público en Islandia no es especialmente práctico para recorrer lugares turísticos, por lo que existen dos formas principales de visitar la península.
Ruta por Snæfellsnes por libre
La opción más habitual es recorrer la península por libre con coche de alquiler, campervan o autocaravana.
Las carreteras están generalmente en muy buen estado, por lo que no es necesario disponer de un vehículo especial en verano. Durante el invierno puede ser recomendable:
- Llevar neumáticos de nieve
- Utilizar cadenas si es necesario
- Pptar por un 4×4 en caso de condiciones meteorológicas complicadas
Muchos viajeros alquilan el coche directamente en el Aeropuerto Internacional de Keflavík, ya que se encuentra bastante alejado de Reikiavik y suele resultar más práctico recoger el vehículo allí.
Otra alternativa cada vez más popular es recorrer Islandia en campervan o autocaravana, lo que permite ahorrar en alojamiento y cocinar durante el viaje. En Snæfellsnes encontrarás varios campings donde pernoctar.
Excursión organizada desde Reikiavik
Si no conduces, prefieres no hacerlo o simplemente quieres viajar con más comodidad, también puedes visitar la península en una excursión organizada desde Reikiavik.
Existen numerosos tours que recorren los principales puntos de interés de la zona, aunque conviene revisar bien qué incluye cada uno:
- Qué paradas se realizan
- Si incluye comida
- El idioma del guía
Algunas excursiones visitan lugares como:
- La playa de Ytri Tunga, conocida por sus focas
- La famosa Búðakirkja, una iglesia negra muy fotogénica
- La costa entre Arnarstapi y Hellnar
- El cráter volcánico Saxhóll
- La montaña Kirkjufell
Al ser una excursión muy popular, conviene reservar con antelación, especialmente durante la temporada alta.
Consejo viajero:
Si dispones de tiempo suficiente en tu viaje por Islandia, lo ideal es combinar Snæfellsnes con otros lugares del oeste del país, creando una ruta muy completa antes de continuar hacia Reikiavik o seguir recorriendo la isla.
Qué hacer en la península de Snæfellsnes: lugares más importantes
Hay tantas cosas que hacer en la Península de Snæfellsnes que es muy probable que acabes parando cada pocos kilómetros. De hecho, uno de los mayores encantos de esta zona de Islandia es precisamente el paisaje cambiante que acompaña durante todo el recorrido.
Más allá de los puntos concretos que aparecen en las guías, nuestro consejo es que disfrutes también del trayecto. Las carreteras que recorren la península (especialmente la 54, la 574 y la 56) atraviesan campos de lava, acantilados, pueblos pesqueros y vistas al océano que invitan a detenerse constantemente para hacer fotos.
A continuación te contamos los lugares imprescindibles que ver en Snæfellsnes si solo tienes un día, además de algunos consejos prácticos para disfrutarlos al máximo.
1. Kirkjufell y Kirkjufellsfoss, el icono de Snæfellsnes
Probablemente, si alguien te menciona la Kirkjufell, enseguida reconocerás la imagen. Esta montaña es uno de los paisajes más fotografiados de Islandia y uno de los grandes motivos por los que muchos viajeros deciden visitar la península.
Con 463 metros de altura, su forma cónica casi perfecta hace que destaque enormemente sobre el paisaje. En realidad se trata de un nunatak, un pico rocoso que sobresalía por encima de los glaciares durante la Edad de Hielo.
Para los antiguos vikingos este lugar era considerado una montaña sagrada, y hoy sigue siendo uno de los símbolos del país. Además, se hizo aún más popular tras aparecer en las temporadas 5 y 6 de la serie Game of Thrones, donde era conocida como la “montaña punta de flecha”.

Justo frente a la montaña se encuentra Kirkjufellsfoss, una pequeña cascada que, por sí sola, probablemente no destacaría demasiado entre las muchas cascadas del país.
Sin embargo, la combinación visual de:
- La cascada en primer plano
- La silueta perfecta de Kirkjufell detrás
- El mar al fondo
Se crea una composición paisajística espectacular, convirtiéndola en una de las fotografías más icónicas de Islandia.
Para disfrutar de esta vista solo tienes que dejar el coche en el aparcamiento cercano (de pago) y caminar unos pocos metros hasta los miradores situados junto a la cascada.
Si continúas caminando desde el aparcamiento llegarás a un pequeño lago conocido como Kirkjufell Reflection.
En días sin viento, el agua se convierte en un espejo perfecto donde se refleja la montaña. Este es uno de los lugares favoritos de los fotógrafos, especialmente: Al amanecer, al atardecer y durante las noches de auroras boreales
Entre finales de agosto y mediados de abril existe la posibilidad de ver auroras boreales sobre Kirkjufell, creando una de las escenas más impresionantes de Islandia.
Dependiendo de la época en la que visites la península, el paisaje cambia completamente.
- Invierno: la montaña aparece cubierta de nieve y la cascada puede estar parcialmente congelada.
- Verano: el entorno se vuelve intensamente verde y el paisaje resulta mucho más luminoso.
Sea cual sea la estación, la escena sigue siendo espectacular.
Para los viajeros más aventureros existe la posibilidad de subir a la cima de Kirkjufell, aunque no es una ruta sencilla.
El sendero tiene bastante desnivel y algunas zonas técnicas, por lo que solo se recomienda: Con buenas condiciones meteorológicas, con equipamiento adecuado y para senderistas con experiencia
Consejo viajero:
A pocos minutos de Kirkjufell se encuentra el pequeño pueblo pesquero de Grundarfjörður, donde puedes parar a comer o descansar. Uno de los restaurantes más conocidos es Kaffi 59, famoso por su buffet casero y su buena relación calidad-precio.
2. Parque Nacional de Snæfellsjökull, naturaleza salvaje en el oeste de Islandia
Gran parte de los lugares que ver en la Península de Snæfellsnes forman parte del Parque Nacional de Snæfellsjökull, una enorme área protegida que ocupa buena parte del extremo occidental de la península.
Este parque es uno de los paisajes más impresionantes del oeste de Islandia y combina volcanes, glaciares, campos de lava, acantilados y playas salvajes, creando un entorno natural espectacular.
La gran estrella del parque es el majestuoso Snæfellsjökull, un volcán coronado por un glaciar que domina todo el horizonte.
Snæfellsjökull, el volcán glaciar más famoso
Con 1.446 metros de altura, Snæfellsjökull es un estratovolcán cubierto por un glaciar, lo que lo convierte en uno de los paisajes más emblemáticos de la región.
Su silueta nevada es visible desde gran parte de la península y, en los días despejados, incluso se puede ver desde Reikiavik, situada a más de 100 kilómetros de distancia.
Pero más allá de su belleza natural, este volcán es conocido por su enorme importancia cultural y literaria.
Fue el lugar elegido por el escritor francés Julio Verne como la entrada al interior del planeta en su famosa novela Viaje al centro de la Tierra. En la historia, los protagonistas descienden al interior del mundo a través del cráter del volcán.
Cómo visitar el glaciar
La mayoría de los viajeros que recorren la península simplemente contemplan el glaciar desde la distancia mientras rodean la zona por carretera.
Sin embargo, si viajas en verano y dispones de un vehículo 4×4, puedes acercarte bastante más tomando la carretera F570, una pista de montaña que atraviesa campos de lava y conduce hacia las zonas cercanas al glaciar.
Para los más aventureros existe incluso la posibilidad de ascender hasta la cima del glaciar, aunque en este caso es imprescindible hacerlo con una excursión guiada, ya que se trata de un terreno glaciar que requiere experiencia y equipamiento adecuado.
Estas ascensiones se consideran una de las excursiones de aventura más interesantes de Islandia.
Senderismo en el Parque Nacional
Si te gusta caminar, el parque ofrece numerosas rutas de senderismo que recorren algunos de los paisajes volcánicos más impresionantes del país.
Entre los escenarios que encontrarás destacan:
- Extensos campos de lava cubiertos de musgo
- Acantilados vertiginosos frente al océano
- Cráteres volcánicos
- Playas salvajes
- Zonas donde anidan numerosas especies de aves
El mejor lugar para informarte sobre rutas y condiciones de los senderos es el centro de visitantes del parque, situado en el pueblo de Hellissandur.
Desde allí podrás obtener mapas, recomendaciones de rutas y consejos actualizados según la época del año.
Una ventaja importante es que no necesitas pagar entrada ni registrarte para acceder al parque, ya que el acceso es completamente libre.
Consejo viajero:
Incluso si no planeas hacer senderismo o subir al glaciar, merece mucho la pena recorrer el Parque Nacional de Snæfellsjökull en coche, ya que la carretera atraviesa algunos de los paisajes volcánicos más impresionantes de la península de Snæfellsnes.
La costa de Arnarstapi y Hellnar, uno de los paisajes más bonitos
La costa que une Arnarstapi y Hellnar es uno de los rincones más bonitos que ver en la Península de Snæfellsnes. En este tramo del litoral encontrarás acantilados basálticos, formaciones rocosas sorprendentes y senderos panorámicos junto al océano, lo que lo convierte en un lugar perfecto para dar un paseo y disfrutar de la naturaleza islandesa.
Ambos pueblos son pequeños asentamientos pesqueros que conservan un ambiente tranquilo y tradicional, pero lo que realmente hace especial esta zona es su espectacular costa volcánica.
Arnarstapi y la leyenda de Bárður
Uno de los primeros lugares que ver en Arnarstapi es la curiosa escultura dedicada a Bárður Snæfellsás, un personaje de la mitología islandesa.
Según las antiguas sagas, Bárður era una criatura mitad humano mitad troll que protegía estas tierras de cualquier peligro. La leyenda cuenta que vivía en la zona del cercano volcán Snæfellsjökull y que incluso se bañaba en el lago Bárðarlaug, situado en un antiguo cráter volcánico cercano.
Hoy en día, su estatua construida con piedras apiladas se ha convertido en una de las paradas curiosas de la zona.

Los acantilados de Arnarstapi
Tras visitar la estatua de Bárður, lo mejor es acercarse hacia el mar para recorrer el sendero que bordea los acantilados.
Este paseo es corto y muy agradable, y conecta diferentes miradores desde los que se pueden contemplar algunas de las formaciones rocosas más curiosas de la zona. Entre ellas destacan:
- Gatklettur, un arco natural formado por la erosión del mar
- Stone Bridge, una formación rocosa con forma de puente
Los acantilados también son un buen lugar para observar aves marinas, que suelen anidar en las paredes rocosas.
El paseo entre Arnarstapi y Hellnar
Si tienes tiempo y te apetece caminar un poco más, una de las mejores actividades que hacer en esta zona es recorrer el sendero costero que une Arnarstapi con Hellnar.
Se trata de una caminata sencilla de aproximadamente 2,5 kilómetros por trayecto, prácticamente sin desnivel, por lo que es apta para la mayoría de viajeros.
Durante la primera parte del camino el sendero discurre entre rocas y zonas volcánicas, pero poco a poco se abren las vistas hacia el océano y los acantilados. El punto más famoso del recorrido vuelve a ser el arco natural de Gatklettur, uno de los lugares más fotografiados del litoral.
Este paseo es especialmente bonito en verano, cuando el paisaje se cubre de vegetación verde y el contraste con el mar y la lava volcánica resulta espectacular.
Parada gastronómica en Arnarstapi
Si te entra hambre durante la ruta, una buena opción es hacer una parada en Samkomuhúsið Arnarstapa, un restaurante muy popular entre los viajeros.
Aquí son especialmente famosas sus crêpes, aunque también sirven platos sencillos perfectos para recuperar energía antes de continuar la ruta por la península.
Consejo viajero:
Aunque Islandia está llena de acantilados espectaculares, el tramo entre Arnarstapi y Hellnar destaca por su combinación de paisajes volcánicos, formaciones rocosas y senderos panorámicos, lo que lo convierte en uno de los paseos costeros más bonitos de Snæfellsnes.
Playa de arena negra de Djúpalónssandur
Situada en la costa sur de la Península de Snæfellsnes, la espectacular Djúpalónssandur es uno de los paisajes más curiosos de esta región. Se trata de una gran playa de arena negra formada por cantos rodados volcánicos, rodeada de acantilados y extrañas formaciones rocosas que parecen sacadas de otro planeta.
El origen de este paisaje está en las numerosas erupciones volcánicas que han moldeado la zona a lo largo de miles de años. Cuando el magma entró en contacto con el océano, se solidificó rápidamente creando las peculiares formaciones de lava que hoy se pueden ver repartidas por toda la costa.
Todo ello convierte a Djúpalónssandur en uno de los escenarios naturales más llamativos del Parque Nacional de Snæfellsjökull.
Uno de los elementos más curiosos de esta playa son los restos de un antiguo barco pesquero británico, el Epine GY7, que naufragó frente a esta costa en 1948.

Hoy en día apenas quedan algunos fragmentos metálicos oxidados esparcidos por la playa, que se han conservado como memorial del accidente. Aunque no son especialmente impresionantes, aportan un toque histórico a este paisaje volcánico.
Aunque el paisaje invita a acercarse al mar, el baño está prohibido en Djúpalónssandur. Las corrientes en esta zona del Atlántico son muy fuertes y el oleaje puede ser peligroso incluso en días aparentemente tranquilos.
Aun así, merece la pena visitar la playa simplemente para disfrutar de:
- Su paisaje volcánico único
- El contraste entre la lava negra y el océano
- Las formaciones rocosas que rodean la costa
El acceso es muy sencillo: desde el aparcamiento solo hay que caminar unos 5-10 minutos por un sendero que desciende entre campos de lava cubiertos de musgo.
Sendero hacia la playa de Drítvík
Si el tiempo acompaña y te apetece caminar un poco más, puedes continuar desde Djúpalónssandur hasta la cercana Drítvík.
El sendero atraviesa campos de lava cubiertos de musgo y llega hasta una pequeña bahía que antiguamente fue uno de los principales puertos pesqueros de la zona. El paseo es corto y agradable, con una duración aproximada de 15 minutos.
Acantilados de Lóndrangar, torres volcánicas frente al océano
Siguiendo la ruta por el Parque Nacional de Snæfellsjökull, una de las paradas más espectaculares que hacer en la Península de Snæfellsnes son los impresionantes Acantilados de Lóndrangar.
Este tramo de costa volcánica destaca por dos enormes formaciones rocosas que emergen junto al océano y que, vistas desde lejos, parecen formar un castillo natural de piedra. En realidad se trata de restos de un antiguo cráter volcánico erosionado, que ha dejado al descubierto dos espectaculares agujas de basalto.
Estas torres volcánicas alcanzan aproximadamente 61 y 75 metros de altura, y son uno de los paisajes más característicos de esta zona del oeste de Islandia.
Un paisaje modelado por el volcán y el mar
Las formaciones de Lóndrangar son lo que se conoce como tapones volcánicos. Se formaron cuando la lava se solidificó dentro del cráter de un volcán y, con el paso del tiempo, la erosión fue desgastando el resto del cono volcánico, dejando estas columnas de roca basáltica al descubierto.
El resultado es un paisaje impresionante donde las torres volcánicas se elevan sobre los acantilados mientras el Atlántico Norte golpea constantemente la costa.
Desde los miradores cercanos se pueden contemplar también otros elementos característicos del paisaje volcánico islandés:
- Campos de lava cubiertos de musgo
- Acantilados escarpados
- Vistas abiertas al océano
Un paraíso para las aves marinas
Las paredes verticales de los acantilados son un lugar perfecto para que numerosas aves marinas construyan sus nidos.
Entre las especies más comunes que se pueden observar en esta zona destacan: gaviota tridáctila, fulmar boreal y arao común.
Con algo de suerte, también se pueden ver frailecillos atlánticos, aunque este no es uno de los lugares más habituales para su observación en Islandia.
Durante la época de cría, los acantilados se llenan de actividad y se convierten en uno de los mejores lugares de la península para observar aves.
Cómo visitar los acantilados de Lóndrangar
El acceso a Lóndrangar es muy sencillo y rápido, lo que lo convierte en una parada ideal durante la ruta por Snæfellsnes.
Solo tienes que dejar el coche en el aparcamiento cercano y caminar un par de minutos hasta los miradores desde donde se obtienen las mejores vistas de las formaciones volcánicas.
Desde allí podrás contemplar las dos grandes agujas de basalto elevándose sobre la costa y disfrutar de uno de los paisajes más salvajes del parque.
Consejo viajero:
Los acantilados de Lóndrangar suelen visitarse junto con otros lugares cercanos del parque, como la playa de Djúpalónssandur o el glaciar volcánico Snæfellsjökull, formando parte de la ruta más popular por la península.
Búðakirkja, la iglesia negra más famosa de Snæfellsnes
La pequeña Búðakirkja es uno de los lugares más curiosos que ver en la Península de Snæfellsnes. Aunque no es el sitio más espectacular desde el punto de vista natural, se ha convertido en uno de los rincones más fotografiados de Islandia gracias a su estética única.
Esta pequeña iglesia de madera destaca por su fachada completamente negra, que contrasta con el blanco de las ventanas y la puerta. El paisaje abierto que la rodea (formado por campos volcánicos, praderas y montañas al fondo) crea una escena muy fotogénica que ha ganado gran popularidad en redes sociales.
Por este motivo, hoy en día es una parada casi obligatoria durante cualquier ruta por Snæfellsnes.

La iglesia se encuentra en la diminuta aldea de Búðir, un antiguo asentamiento comercial que en el pasado fue un importante centro de intercambio en esta parte del país.
La actual iglesia fue construida en 1848 y pertenece a la Iglesia Evangélica Luterana de Islandia. A pesar de su tamaño reducido, sigue teniendo uso religioso, aunque normalmente permanece cerrada al público.
Curiosamente, el edificio puede alquilarse para eventos o ceremonias privadas, por lo que en ocasiones se celebran bodas en este singular lugar. Imagínate una boda en una iglesia negra en medio del paisaje islandés: desde luego sería una experiencia inolvidable.
Uno de los motivos por los que Búðakirkja se ha hecho tan famosa es su enorme atractivo visual. El contraste entre la iglesia negra y el entorno natural crea composiciones muy interesantes para fotografía.
Dependiendo de la época del año, el paisaje cambia completamente:
- En verano, la iglesia aparece rodeada de campos verdes y musgo volcánico.
- En invierno, el edificio destaca aún más sobre el fondo blanco de la nieve.
- Al atardecer, la luz dorada ilumina el paisaje y crea una escena espectacular.
Aunque la visita es breve (normalmente basta con unos minutos para recorrer la zona) merece la pena detenerse para disfrutar del entorno y hacer algunas fotos.
Cómo llegar:
La iglesia se encuentra a pocos minutos de la carretera principal de la península. Para visitarla solo hay que tomar un pequeño desvío desde la carretera 574, una de las rutas que atraviesan esta parte del Parque Nacional de Snæfellsjökull.
El acceso es muy sencillo: Hay un aparcamiento gratuito junto a la iglesia y el paseo hasta el edificio dura apenas unos segundos
Es una parada rápida pero muy recomendable durante la ruta por Snæfellsnes.
Consejo viajero:
Si visitas Búðakirkja cerca del atardecer, la luz suele ser espectacular y el paisaje adquiere tonos dorados y anaranjados que hacen que la iglesia destaque aún más.
Ytri Tunga, uno de los mejores lugares para ver focas en Snæfellsnes
Si recorres la Península de Snæfellsnes por la carretera 54, una de las paradas más curiosas que hacer es acercarse a la playa de Ytri Tunga. Este lugar es conocido por ser uno de los mejores puntos de Islandia para observar focas en libertad.
A diferencia de muchas playas islandesas de arena negra, Ytri Tunga sorprende por su arena dorada, lo que ya la convierte en un paisaje bastante distinto al resto de la península.
Pero lo que realmente atrae a los viajeros es la posibilidad de ver focas descansando sobre las rocas o nadando cerca de la orilla.
Las especies que habitan esta zona son principalmente: foca común y foca gris.

Aunque se pueden observar durante todo el año, los meses con mayor probabilidad de avistamiento suelen ser de mayo a julio, especialmente cuando hay marea baja, ya que es cuando las focas suelen descansar sobre las rocas cercanas a la costa.
Incluso fuera de esos meses merece la pena intentarlo, ya que muchas veces aparecen inesperadamente entre las olas o asomando la cabeza con curiosidad. Nosotros fuimos en octubre y vimos un montón.
El acceso a la playa es sencillo, aunque el desvío desde la carretera principal puede pasar desapercibido si no vas atento.
Desde la carretera 54 encontrarás un pequeño camino que parece la entrada a una granja, pero es el acceso correcto hacia la playa. Tras recorrerlo llegarás a un pequeño aparcamiento situado a pocos pasos de la costa.
El parking es de pago y cuosta 900 coronas islandesas, que se pueden abonar en las máquinas instaladas allí mismo.
Una vez en la playa solo queda caminar por la arena o las rocas cercanas mientras observas atentamente el mar en busca de focas.
Consejos para ver focas de forma responsable
Es importante recordar que las focas son animales salvajes, por lo que es fundamental respetar su espacio.
Para observarlas de forma responsable se recomienda:
- Mantener una distancia mínima de al menos 50 metros
- Evitar hacer ruido o movimientos bruscos
- No intentar tocarlas ni alimentarlas
Si detectan demasiada presencia humana pueden sentirse amenazadas y regresar al agua.
Consejo viajero:
Ytri Tunga suele ser una de las últimas paradas en la ruta por Snæfellsnes antes de regresar hacia Reikiavik, por lo que es un buen lugar para terminar la jornada disfrutando de la fauna de la costa islandesa.
Campos de lava Berserkjahraun
Uno de los paisajes más característicos que ver en la Península de Snæfellsnes son sus enormes campos de lava. En toda esta región volcánica abundan estas formaciones, pero uno de los más conocidos es el impresionante Berserkjahraun.
Este campo de lava tiene más de 4.000 años de antigüedad y se formó tras la erupción de varios cráteres volcánicos cercanos: Rauðkúla, Kothraunskúla, Smáhraunskúla y Grákúla. Con el paso del tiempo, el paisaje se ha transformado en un escenario casi surrealista donde las rocas volcánicas están cubiertas por una espesa capa de musgo.
El resultado es un inmenso manto verde que contrasta con las formas irregulares de la lava solidificada.
Un paisaje volcánico cubierto de vida
Lo que hace especial a Berserkjahraun frente a otros campos de lava de Islandia es precisamente ese manto de musgo que cubre gran parte del terreno.
Este musgo ha tardado siglos en crecer sobre las rocas volcánicas y hoy crea un paisaje muy singular que demuestra cómo la vida vuelve a abrirse paso incluso en los terrenos más hostiles tras una erupción volcánica.
El contraste entre:
- La roca volcánica oscura
- El verde intenso del musgo
- Las montañas del fondo
Convierte esta zona en uno de los paisajes más fotogénicos de Snæfellsnes.
Cómo visitar los campos de lava
Una de las ventajas de Berserkjahraun es que resulta muy fácil de visitar durante una ruta por la península.
El campo de lava se encuentra entre las carreteras 54 y 56, por lo que se puede observar incluso desde el propio coche mientras recorres la zona. También encontrarás algunos miradores donde detenerte para disfrutar del paisaje.
Si quieres acercarte más, existe una pista de grava que atraviesa el campo de lava.
Para llegar hasta ella, si estás recorriendo la península por la carretera 54 en sentido contrario a las agujas del reloj, debes tomar una pista que sale a la izquierda unos 350 metros después del cruce con la carretera 56.
El recorrido por esta pista dura aproximadamente 8 kilómetros y atraviesa algunos de los paisajes volcánicos más interesantes de la región.
Aunque la pista no está asfaltada, suele encontrarse en buen estado y puede recorrerse con un coche normal si se conduce con precaución. Incluso es habitual ver campervan o autocaravanas recorriendo esta zona.
Al final del camino, la pista conecta con la carretera 558, también sin asfaltar, que vuelve a enlazar con la carretera principal.
Un ecosistema muy frágil
Algo muy importante que debes tener en cuenta al visitar Berserkjahraun es que el musgo que cubre el campo de lava es extremadamente delicado.
Este tipo de vegetación tarda décadas o incluso siglos en recuperarse si se daña. Por eso, en muchas zonas está prohibido caminar sobre él.
Para ayudar a preservar este ecosistema único se recomienda:
- No caminar fuera de los senderos marcados
- No pisar el musgo
- Respetar las indicaciones de protección del entorno
Consejo viajero:
Aunque Islandia está llena de paisajes volcánicos, los campos de lava de Berserkjahraun destacan por su enorme extensión y por el espectacular contraste entre la lava negra y el musgo verde que lo cubre.
Saxhóll, subir al cráter de un volcán en Snæfellsnes
Una de las experiencias más curiosas que puedes vivir durante tu ruta por la Península de Snæfellsnes es subir a la cima de un volcán. Esto es posible en el cráter Saxhóll, un pequeño cono volcánico situado dentro del Parque Nacional de Snæfellsjökull.
Aunque no es uno de los volcanes más grandes de Islandia, Saxhóll resulta especialmente interesante porque se puede subir fácilmente hasta su cráter, algo que no ocurre con muchos otros volcanes del país.
Este volcán tiene aproximadamente 87 metros de altura y su cráter alcanza unos 100 metros de diámetro.
Durante muchos años los visitantes subían directamente por la ladera del volcán, lo que acabó provocando una fuerte erosión en el terreno. Por este motivo, en 2018 se instalaron unas escaleras tras realizar un estudio de impacto ambiental.
Hoy en día la subida es mucho más sencilla y sostenible. Solo tendrás que subir unos 300 escalones para llegar hasta la cima del cráter.
La subida apenas lleva unos minutos y el esfuerzo merece la pena, ya que desde arriba se obtienen unas vistas panorámicas increíbles del paisaje volcánico de Snæfellsnes.
Desde la cima podrás contemplar:
- Enormes campos de lava cubiertos de musgo
- Las montañas de la península
- El impresionante glaciar del volcán Snæfellsjökull en la distancia si el día está despejado
Consejos para subir al cráter
El acceso al volcán es muy sencillo y rápido:
- Hay un aparcamiento gratuito junto al cráter
- La subida se realiza por una escalera metálica
- El acceso al volcán es completamente gratuito
Eso sí, conviene tener en cuenta un detalle importante: el viento en la cima puede ser muy fuerte. Si el tiempo es malo o hay ráfagas intensas, es mejor evitar la subida.
Aunque el cráter de Saxhóll no es especialmente grande, el paisaje que lo rodea sí resulta espectacular. Toda esta zona del parque está formada por extensos campos de lava creados por antiguas erupciones volcánicas, lo que da lugar a un entorno casi lunar.
Desde lo alto del cráter se aprecia perfectamente la fuerza geológica que ha moldeado Islandia durante miles de años.
Por todo ello, Saxhóll es una parada rápida pero muy interesante dentro de cualquier ruta por la península.
Curiosidad viajera:
Muy cerca de Saxhóll se encuentra el Hólahólar, otro curioso cráter volcánico donde, sorprendentemente, es posible entrar con el coche en su interior.
Gerðuberg, las columnas de basalto más curiosas de Snæfellsnes
Es una impresionante formación geológica compuesta por columnas de basalto perfectamente alineadas.
Este acantilado natural mide aproximadamente 500 metros de largo y está formado por decenas de columnas hexagonales que pueden alcanzar hasta 14 metros de altura. Su aspecto casi geométrico hace que parezca una construcción artificial, pero en realidad es el resultado de procesos volcánicos ocurridos hace millones de años.
Las columnas de Gerðuberg se originaron cuando las coladas de lava se enfriaron lentamente tras entrar en contacto con el agua del mar.
Durante ese proceso, el magma comenzó a contraerse y fracturarse de forma natural creando estas estructuras geométricas tan características. Con el paso del tiempo, la erosión provocada por el viento y el agua fue dejando al descubierto las columnas, creando este espectacular muro de roca.
Este fenómeno geológico es relativamente común en Islandia, aunque Gerðuberg destaca por la regularidad y alineación de sus columnas, que parecen casi idénticas entre sí.
A pesar de que muchas veces se describe como un acantilado, lo curioso de Gerðuberg es que no se encuentra junto al mar, sino en una zona del interior de la península.

Esto hace que el paisaje resulte aún más sorprendente: una enorme pared de columnas de basalto que emerge en medio de un entorno natural tranquilo.
Aunque no es uno de los lugares más impresionantes del país (Islandia tiene el listón muy alto en cuanto a paisajes naturales) sigue siendo una parada interesante para los amantes de la geología o de la fotografía.
Cómo llegar:
Llegar hasta Gerðuberg es muy sencillo durante una ruta por Snæfellsnes. Solo hay que tomar un pequeño desvío desde la carretera principal y en pocos minutos se llega a un aparcamiento situado prácticamente al lado de las columnas.
- El parking es gratuito
- El acceso a la formación rocosa está a solo unos pasos
- La visita suele llevar muy poco tiempo
Desde el aparcamiento se puede observar perfectamente el muro de columnas de basalto y acercarse caminando para ver de cerca sus curiosas formas geométricas.
Consejo viajero:
Gerðuberg suele ser una parada rápida durante la ruta por la península, especialmente si estás regresando hacia Reikiavik después de recorrer Snæfellsnes.
Faros de Öndverðarnes y Svörtuloft
En el extremo noroeste de la Península de Snæfellsnes se encuentran dos curiosos faros que merecen una parada durante la ruta por la zona: Faro de Öndverðarnes y Faro de Svörtuloft.
Si ya has viajado por otras regiones de Islandia, seguramente habrás visto varios faros pintados en un llamativo color naranja intenso, una característica bastante común en la costa islandesa. Estos dos faros siguen esa misma estética y destacan aún más al encontrarse rodeados por campos de lava y acantilados frente al Atlántico.
Ambos se encuentran a apenas 10 minutos en coche uno del otro, por lo que es fácil visitarlos en la misma parada.
Faro de Svörtuloft
El Faro de Svörtuloft es el más alto de los dos, con aproximadamente 13 metros de altura y el más interesante desde el punto de vista paisajístico.
Se encuentra situado junto a unos impresionantes acantilados volcánicos, desde donde se obtienen vistas espectaculares del océano y del litoral salvaje de esta parte de la península.
En la zona hay pasarelas de madera y pequeños miradores que permiten caminar por los alrededores y contemplar el paisaje con tranquilidad. También encontrarás algunas mesas de pícnic, lo que lo convierte en un buen lugar para descansar durante la ruta.

Faro de Öndverðarnes
El Faro de Öndverðarnes es bastante más pequeño, con aproximadamente la mitad de altura que el anterior. Se trata de una pequeña torre cuadrada pintada también de color naranja, situada en medio de un paisaje volcánico dominado por campos de lava.
El acceso hasta este faro se realiza por una pista que parte desde la carretera 579, aunque en algunos tramos puede encontrarse bastante irregular. Por este motivo, muchos viajeros deciden visitar únicamente el faro de Svörtuloft.
Aun así, si te gusta explorar lugares menos concurridos, puede ser una parada curiosa durante el recorrido por esta parte de Snæfellsnes.
Un buen lugar para observar aves
Los acantilados de esta zona también son un buen lugar para observar aves marinas. Entre las especies más habituales que habitan aquí destacan: El charrán ártico, el pato arlequín y diferentes especies de gaviotas
Durante los meses de verano, y con algo de suerte, también es posible ver frailecillos atlánticos, aunque no es uno de los lugares más fiables de Islandia para avistarlos.
Consejo viajero:
Si decides visitar esta zona, ten en cuenta que los últimos kilómetros de carretera pueden ser pistas de grava con algunos baches, por lo que conviene conducir con calma.
Stykkishólmur, uno de los pueblos más bonitos de Snæfellsnes
En la costa norte de la Península de Snæfellsnes se encuentra el encantador pueblo pesquero de Stykkishólmur, considerado por muchos como uno de los pueblos más bonitos de Islandia.
Pequeño, tranquilo y rodeado por las frías aguas del Atlántico Norte, este pintoresco pueblo destaca por sus casas de colores, su puerto lleno de barcos y sus magníficas vistas al fiordo. Es además un lugar perfecto para pasear sin prisas, tomar algo caliente en alguno de sus cafés y disfrutar de la atmósfera tranquila típica de los pueblos costeros islandeses.
Gracias a su ubicación y su ambiente relajado, Stykkishólmur es un buen lugar para hacer base durante uno o dos días mientras exploras la península.
Qué ver en Stykkishólmur
Aunque es un pueblo pequeño, hay varios lugares interesantes que puedes visitar durante tu parada.
La iglesia moderna del pueblo
Uno de los edificios más llamativos es la Stykkishólmskirkja, una iglesia de arquitectura moderna que destaca por su peculiar forma. Su diseño futurista hace que muchos viajeros bromeen diciendo que parece un búnker preparado para resistir una invasión extraterrestre.
La Casa Noruega
Es uno de los edificios históricos más importantes del pueblo. Construida en 1832 con madera importada desde Noruega, esta casa fue en su momento uno de los edificios más grandes de Islandia y hoy funciona como museo dedicado a la historia local y a la vida en la región. Su arquitectura tradicional y su historia la convierten en una visita interesante para conocer mejor el pasado del lugar.
El curioso faro de Stykkishólmur
Muy cerca el puerto se encuentra el pequeño Faro de Stykkishólmur, situado en lo alto de una pequeña colina. Este faro rojo tiene una forma bastante peculiar que a muchos viajeros les recuerda a un enorme buzón de correos. Desde aquí se obtienen unas vistas muy bonitas del pueblo, del puerto y de las pequeñas islas del fiordo. Es uno de los mejores lugares para disfrutar del paisaje al atardecer.
Baños termales y piscinas locales
Stykkishólmur cuenta con una piscina geotermal municipal donde puedes relajarte después de un día explorando la península. Las piscinas y jacuzzis termales son una parte importante de la cultura islandesa, y este tipo de instalaciones suelen costar menos de 10 €, por lo que son una excelente opción para terminar el día.
Punto de partida hacia los Fiordos Occidentales
Stykkishólmur tiene una ubicación estratégica. Desde su puerto sale el ferry que conecta la península con los Fiordos Occidentales, una de las regiones más salvajes y menos visitadas del país.
Este ferry llega hasta Brjánslækur en una travesía panorámica de unas 3 horas, permitiendo además ahorrar una buena cantidad de kilómetros por carretera, algunas de ellas sin asfaltar.
Consejo viajero:
Si dispones de tiempo, desde Stykkishólmur también puedes realizar excursiones en kayak por el fiordo, una forma diferente de descubrir la costa y las pequeñas islas que rodean esta parte de Snæfellsnes.
Ólafsvík, uno de los mejores lugares para ver ballenas en Snæfellsnes
El pequeño pueblo pesquero de Ólafsvík, situado en la costa norte de la Península de Snæfellsnes, es otro de los lugares interesantes que visitar durante una ruta por esta zona de Islandia.
Aunque es un pueblo tranquilo y relativamente pequeño, Ólafsvík destaca por su ubicación privilegiada frente a la Bahía de Breiðafjörður, un lugar ideal para observar la fauna marina del Atlántico Norte.
Gracias a estas aguas ricas en alimento, esta zona se ha convertido en uno de los mejores lugares del oeste de Islandia para el avistamiento de ballenas.
Desde el puerto de Ólafsvík parten excursiones de whale watching que recorren la bahía de Breiðafjörður en busca de diferentes especies de cetáceos.
Las excursiones suelen realizarse principalmente entre abril y octubre, cuando las condiciones del mar son más favorables y las probabilidades de ver ballenas son mayores.
Durante estas salidas es posible observar especies como:
- Bballenas jorobadas
- Rorcuales
- Delfines y marsopas
Además, durante los meses de invierno, con algo de suerte, también se pueden avistar orcas, uno de los espectáculos naturales más impresionantes que ofrece el océano islandés.
Las excursiones suelen durar entre 2 y 3 horas y se realizan en barcos preparados para acercarse a las zonas donde se alimentan estos grandes mamíferos marinos.
Consejo viajero: Si estás recorriendo la península de Snæfellsnes y te apetece vivir una experiencia única en Islandia, una excursión de avistamiento de ballenas desde Ólafsvík es una de las actividades más memorables que puedes hacer durante el viaje.
Cañón Rauðfeldsgjá, una grieta espectacular en la roca
A simple vista parece una pequeña grieta abierta en la montaña, pero al acercarte descubrirás un estrecho cañón que se adentra entre enormes paredes de roca volcánica.
Este lugar es especialmente interesante si visitas Snæfellsnes en verano, cuando las condiciones meteorológicas permiten explorar el interior del cañón con mayor facilidad.
Rauðfeldsgjá es una profunda grieta formada en la roca volcánica de la montaña. En algunos tramos, las paredes se elevan verticalmente varios metros mientras el espacio entre ellas se reduce a apenas dos metros de ancho.
Caminar por su interior es una experiencia bastante especial, ya que el sendero se adentra poco a poco en un ambiente casi mágico, con paredes cubiertas de musgo y pequeños arroyos que atraviesan el cañón.
En el fondo del desfiladero incluso encontrarás una pequeña cascada escondida entre las rocas.
Explorar el interior del cañón no es una caminata complicada, pero sí tiene un punto de aventura. En algunos tramos tendrás que avanzar entre piedras o cruzar pequeñas corrientes de agua.
Por este motivo, es muy recomendable llevar: calzado impermeable, ropa cómoda para caminar y tener precaución si el terreno está mojado.
En días lluviosos o durante el invierno el acceso puede resultar más complicado, por lo que conviene evaluar las condiciones antes de entrar.

Cómo llegar:
El cañón se encuentra en la zona sur de la península, muy cerca del Parque Nacional de Snæfellsjökull.
Desde la carretera principal solo tendrás que caminar unos minutos hasta la entrada de la grieta, lo que lo convierte en una parada fácil de incluir durante tu ruta por Snæfellsnes.
Aunque no es uno de los lugares más conocidos de la península, Rauðfeldsgjá es uno de esos sitios que sorprenden a muchos viajeros por su carácter salvaje y misterioso.
Consejo viajero: Si visitas el cañón en un día soleado, la luz que entra entre las paredes de roca crea un ambiente espectacular, iluminando el musgo y las piedras del interior.
Landbrotalaug Hot Springs, un pequeño baño termal en plena naturaleza
Son aguas termales gratuitas y completamente naturales. Landbrotalaug es una piscina geotermal muy pequeña, tanto que solo caben unas 2 o 3 personas al mismo tiempo. Si tienes suerte y la encuentras libre, podrás disfrutar de un baño relajante en plena naturaleza.
Puedes saber mas sobre estas aguas termales en Aguas termales gratuitas cerca de Reikiavik
The Maritime Museum in the Fisherman’s Garden, historia marinera en Snæfellsnes
Si te interesa conocer mejor la historia y la cultura de la costa islandesa, una parada interesante durante tu ruta por la Península de Snæfellsnes es el The Maritime Museum in the Fisherman’s Garden.
Este pequeño museo está dedicado a la tradición pesquera de la región, una actividad que durante siglos ha sido fundamental para la economía y la forma de vida de las comunidades costeras de Islandia.
El museo se centra principalmente en la historia de la pesca en esta parte del país. En su exposición se pueden encontrar:
- Barcos tradicionales utilizados por los pescadores
- Herramientas y artefactos relacionados con la actividad pesquera
- Objetos históricos vinculados con la vida en la costa
Todo ello permite hacerse una buena idea de cómo era la vida en estos pueblos marineros antes de la llegada de las tecnologías modernas.
Antes de planificar la visita conviene tener en cuenta que el museo no abre todos los días de la semana.
Su horario habitual es: de jueves a domingo de 12:00 a 17:00
Es recomendable comprobar los horarios antes de acercarse para evitar encontrarlo cerrado.
Además del museo, el lugar cuenta con una pequeña cafetería muy acogedora, perfecta para hacer una pausa durante el viaje.
Aquí podrás encontrar: sándwiches, tartas caseras y café caliente para combatir el frío islandés
Es un sitio ideal para descansar un rato mientras disfrutas del ambiente tranquilo de la costa de Snæfellsnes.
Consejo viajero: Aunque es una visita breve, el museo es una buena oportunidad para conocer la historia marítima que ha marcado la vida de muchos pueblos de la península, especialmente si te interesa la cultura local además de los paisajes naturales.
Hellissandur, el rincón de arte urbano de Snæfellsnes
El pequeño pueblo pesquero de Hellissandur, situado en la costa occidental de la Península de Snæfellsnes, es una parada curiosa que sorprende a muchos viajeros.
A simple vista parece un tranquilo pueblo costero como tantos otros en Islandia. Sin embargo, al pasear por sus calles descubrirás algo bastante inesperado: murales de arte urbano repartidos por todo el pueblo.
Gracias a estas intervenciones artísticas, Hellissandur se ha convertido en lo que muchos consideran la capital del street art en Islandia.
En los últimos años, los vecinos del pueblo decidieron poner algunas de sus paredes a disposición de artistas urbanos. El resultado es una colección de murales coloridos que contrastan con el paisaje volcánico y el ambiente tranquilo del pueblo.
Los murales aparecen en: fachadas de casas, edificios del puerto y en muros repartidos por el pueblo. Esto convierte un paseo por Hellissandur en una pequeña galería de arte al aire libre.
Además, el contraste entre el arte urbano moderno y el entorno natural islandés hace que este lugar tenga una personalidad muy especial.
Recorrer Hellissandur es muy sencillo. El pueblo es pequeño y en apenas 10 o 20 minutos puedes ver la mayoría de los murales mientras paseas tranquilamente por sus calles.
Es una parada corta, gratuita y diferente dentro de la ruta por Snæfellsnes, perfecta para estirar las piernas y descubrir un lado distinto de Islandia.
Consejo viajero: Hellissandur suele visitarse junto a otros lugares cercanos del Parque Nacional de Snæfellsjökull, por lo que es una parada perfecta para combinar con la visita al glaciar, los acantilados o las playas de la zona.
Ingjaldshólskirkja, una iglesia blanca en medio del paisaje islandés
A las afueras del pequeño pueblo de Hellissandur se encuentra la pintoresca Ingjaldshólskirkja, una de las iglesias más fotogénicas de la Península de Snæfellsnes.
Aunque su interior no es especialmente destacable, esta iglesia se ha hecho famosa por el paisaje que la rodea. La combinación de la pequeña iglesia blanca, la carretera que pasa frente a ella y los prados verdes que la rodean (especialmente durante el verano) crea una escena muy característica del paisaje rural islandés.
Por eso, muchos viajeros hacen una breve parada aquí simplemente para disfrutar de la vista y tomar algunas fotografías.
Ingjaldshólskirkja tiene además un cierto valor histórico. Se considera una de las iglesias de hormigón más antiguas de Islandia, construida a principios del siglo XX.
Su ubicación, en medio de una llanura abierta con el paisaje volcánico de fondo, la convierte en uno de esos lugares tranquilos donde se puede sentir la inmensidad del entorno natural islandés.
Tras pasar por esta iglesia, la carretera 574 continúa adentrándose en el impresionante Parque Nacional de Snæfellsjökull.
Consejo viajero: Si tienes tiempo, lo mejor es recorrer esta zona sin prisas, ya que el Parque Nacional de Snæfellsjökull ofrece muchos miradores y paisajes que invitan a detenerse constantemente.
Cueva Vatnshellir, explora un tubo de lava en Snæfellsnes
Una de las experiencias más originales que puedes vivir durante tu ruta por la Península de Snæfellsnes es adentrarte en el interior de la tierra visitando la Vatnshellir Cave.
Esta cueva forma parte del Parque Nacional de Snæfellsjökull y es uno de los tubos de lava más accesibles de Islandia. Se formó hace aproximadamente 8.000 años tras una erupción volcánica, cuando la lava fluyó bajo la superficie creando un túnel que quedó vacío al enfriarse.
Hoy en día es posible explorar su interior gracias a visitas guiadas que permiten descubrir este fascinante mundo subterráneo.
La visita consiste en un recorrido guiado de unos 45 minutos durante el cual descenderás hasta 35 metros de profundidad bajo la superficie.
El acceso se realiza por una escalera metálica que conduce al interior del tubo de lava. Una vez dentro, el grupo avanza por diferentes galerías mientras el guía explica cómo se formó la cueva y cómo evolucionó el paisaje volcánico de la zona.
Durante el recorrido irás equipado con linternas o cascos con luz, lo que permite apreciar mejor los detalles del interior de la cueva.
Entre los elementos más interesantes que podrás observar destacan:
- Formaciones volcánicas en las paredes
- Minerales cristalizados
- Estructuras similares a estalagmitas formadas por la lava
Todo ello crea un ambiente bastante espectacular y muy diferente al paisaje que se ve en la superficie.
El acceso a la cueva solo es posible mediante visita guiada, una medida necesaria para proteger el entorno y garantizar la seguridad de los visitantes.
Durante la actividad el guía explica la historia geológica del lugar y algunos de los secretos de este tubo de lava que lleva miles de años oculto bajo tierra.
La experiencia completa dura algo menos de una hora, lo que la convierte en una actividad perfecta para añadir a la ruta por Snæfellsnes.
Precio y horarios de la visita
El precio aproximado de la visita es:
- 5.400 ISK para adultos
- 4.200 ISK para estudiantes y mayores de 65 años
- 2.400 ISK para jóvenes de 12 a 17 años
- gratis para menores de 12 años
Debido a que es una actividad bastante popular dentro del parque, es recomendable reservar con antelación, especialmente durante la temporada alta de verano.
Consejo viajero: Si te interesa la geología o simplemente quieres vivir una experiencia diferente en Islandia, la visita a la cueva Vatnshellir es una de las actividades más interesantes que puedes hacer en el Parque Nacional de Snæfellsjökull.
Bjarnarfoss, una de las cascadas más bonitas
Es una espectacular cascada situada muy cerca de la iglesia Búðakirkja y fácilmente visible desde la carretera.
Con una caída aproximada de 80 metros de altura, Bjarnarfoss destaca no solo por su tamaño, sino también por las formaciones rocosas que la rodean.
Otra de las ventajas de Bjarnarfoss es su fácil acceso. La cascada se encuentra muy cerca de la carretera principal que atraviesa esta parte de la península, por lo que se puede observar incluso desde el coche.
Puedes ver mas información sobre la cascada en Cascadas que no te puedes perder de Islandia
Svöðufoss y Kerlingarfoss, dos cascadas poco conocidas
Si algo no falta en Islandia son cascadas. Y aunque algunas de las más famosas del país atraen a miles de visitantes, también existen rincones mucho más tranquilos donde disfrutar de la naturaleza con calma. Dos buenos ejemplos en la Península de Snæfellsnes son las cascadas Svöðufoss y Kerlingarfoss, situadas cerca del pueblo de Ólafsvík.
Ambas se encuentran en la zona occidental de la península y son paradas perfectas para quienes quieren descubrir lugares menos concurridos durante la ruta.
Svöðufoss, una cascada rodeada de columnas de basalto
Svöðufoss es probablemente la más conocida de las dos. Esta cascada tiene unos 40 metros de altura y destaca por el impresionante entorno geológico que la rodea.
El agua cae en una especie de anfiteatro natural formado por columnas de basalto negro, un tipo de formación volcánica muy característica de Islandia. Estas columnas recuerdan a las que se pueden ver en la famosa cascada Svartifoss, aunque aquí el entorno es mucho más tranquilo y menos turístico.
El contraste entre la roca volcánica oscura y el agua blanca de la cascada crea un paisaje realmente espectacular.
Puedes ver mas información sobre la cascada en Cascadas que no te puedes perder de Islandia
Kerlingarfoss, otra cascada escondida
Muy cerca de Svöðufoss se encuentra otra cascada mucho menos conocida: Kerlingarfoss.
Aunque no es tan espectacular como otras cascadas islandesas, su ubicación en un entorno natural tranquilo la convierte en una parada interesante si estás explorando esta parte de la península. Se encuentra rodeada de colinas verdes y paisajes volcánicos, y suele recibir muchos menos visitantes que otros lugares más famosos del país.
Puedes ver mas información sobre la cascada en Cascadas que no te puedes perder de Islandia
Consejo viajero: Si te gustan las cascadas, merece la pena incluir Svöðufoss y Kerlingarfoss en tu ruta por Snæfellsnes. Además de ser muy bonitas, suelen estar mucho menos concurridas que otras cascadas de Islandia, lo que permite disfrutarlas con mayor tranquilidad.
Selvallafoss, la “cascada de las ovejas”
Otra parada interesante durante una ruta por la Península de Snæfellsnes es Selvallafoss, una cascada también conocida como la “cascada de las ovejas”.
Se encuentra a lo largo de la carretera 56, una vía que atraviesa el interior de la península, y es especialmente fácil de visitar durante finales de primavera y verano, cuando el acceso está en mejores condiciones.
Toda esta zona ofrece paisajes muy abiertos con volcanes, colinas verdes y campos volcánicos que crean un escenario ideal para la fotografía.
Puedes ver mas información sobre la cascada en Cascadas que no te puedes perder de Islandia

Un curioso barco abandonado en la costa
Muy cerca de esta zona también hay un lugar curioso que muchos viajeros descubren por casualidad: un antiguo barco pesquero abandonado en la playa.
El barco se encuentra en la zona conocida como Sandgerði y es bastante popular entre los fotógrafos y viajeros que buscan lugares originales.
El casco oxidado del barco crea una escena muy fotogénica frente al paisaje costero islandés. Además, es posible subir a él con cuidado, lo que permite hacer fotos bastante curiosas (algunos viajeros incluso recrean escenas al estilo Titanic).
Si quieres localizarlo fácilmente, suele aparecer en mapas buscando “lagði af stað skip SANDGERÐI”.
Consejo viajero: Esta parte de Snæfellsnes es perfecta para ir parando sin prisas. Entre cascadas, volcanes, paisajes abiertos y curiosidades como barcos abandonados, siempre aparece algún rincón interesante donde detenerse.
Grundarfoss, una cascada visible desde la carretera
Durante una ruta por la Península de Snæfellsnes, es muy probable que te encuentres con numerosas cascadas. Algunas de ellas son auténticos iconos del país y otras aparecen de forma casi inesperada a lo largo de la carretera. Una de estas últimas es Grundarfoss.
Tras abandonar los campos de lava de la zona y continuar unos 18 kilómetros por la carretera 54, aparece a lo lejos un impresionante salto de agua que cae desde la ladera de la montaña. Se trata de Grundarfoss, una cascada que alcanza aproximadamente 70 metros de altura.
La cascada puede verse perfectamente desde la carretera. De hecho, existe un pequeño aparcamiento a un lado de la vía donde es posible detenerse para contemplarla durante unos minutos.
Consejo viajero: Si vas justo de tiempo, no es imprescindible detenerse mucho en Grundarfoss. Sin embargo, si estás recorriendo la península con calma, merece la pena parar unos minutos para disfrutar de la vista y hacer alguna foto del paisaje.
Puedes ver mas información sobre la cascada en Cascadas que no te puedes perder de Islandia
Iglesia Ingjaldshóll (Ingjaldshólskirkja)
Otro lugar curioso que ver durante una ruta por la Península de Snæfellsnes es la Ingjaldshólskirkja, conocida como iglesia de Ingjaldshóll.
Desde el mirador de la cercana Svöðufoss ya se puede distinguir a lo lejos esta pequeña iglesia blanca con tejado rojizo que aparece aislada en medio de la llanura. Esa imagen, con el edificio solitario rodeado de paisaje volcánico y montañas al fondo, es lo que suele llamar la atención de los viajeros.
Para visitar Ingjaldshólskirkja tendrás que volver a la carretera 574 y tomar un desvío señalizado que conduce directamente hasta ella.
El trayecto es corto pero bastante bonito. Durante el camino se atraviesa una amplia llanura con vistas a las montañas de la península, mientras la iglesia aparece poco a poco en el horizonte.
Esta escena es una de esas imágenes típicas del paisaje islandés: una pequeña iglesia solitaria en medio de un entorno natural inmenso.
Una vez cerca del edificio, la iglesia resulta bastante similar a muchas otras iglesias rurales de Islandia: un templo sencillo, de paredes blancas y tejado rojo.
Sin embargo, lo que realmente hace especial a Ingjaldshólskirkja es su ubicación. El contraste entre la pequeña construcción y el paisaje abierto que la rodea crea una estampa muy fotogénica, especialmente en verano cuando los campos se cubren de verde.
Por eso, muchos viajeros hacen aquí una parada breve para disfrutar del paisaje y tomar algunas fotografías antes de continuar la ruta.
Consejo viajero: Si el día está despejado, merece la pena tomarse un momento para contemplar el paisaje desde los alrededores de la iglesia. En esta parte de la península las vistas hacia las montañas y los campos volcánicos son especialmente bonitas.
Playa Skarðsvík, una curiosa playa de arena dorada
Una parada curiosa durante una ruta por la Península de Snæfellsnes es la Playa Skarðsvík, una pequeña playa situada en la parte occidental de la península.
Lo que hace especial a este lugar es su arena dorada, algo bastante poco habitual en Islandia, donde la mayoría de playas están formadas por arena negra de origen volcánico.
El contraste entre la arena clara y las paredes de roca basáltica negra que rodean la playa crea un paisaje bastante llamativo.
Cómo llegar:
Para llegar a Skarðsvík es necesario abandonar la carretera principal 574 y tomar la carretera 579, que conduce hacia la punta occidental de la península.
El trayecto hasta la playa es corto y permite disfrutar de los paisajes volcánicos característicos de esta zona del Parque Nacional de Snæfellsjökull.
Una vez allí, encontrarás una pequeña cala protegida por acantilados de roca volcánica que la resguardan del viento.
Skarðsvík es una playa agradable y diferente dentro del paisaje islandés, pero no suele considerarse uno de los lugares imprescindibles que ver en Snæfellsnes.
Además, si el tiempo no acompaña (algo bastante frecuente en Islandia) puede que la visita no resulte tan espectacular como en un día soleado.
Aun así, si estás recorriendo la zona occidental de la península, puede ser una parada rápida para estirar las piernas y disfrutar de una playa distinta a las típicas playas negras del país.
Consejo viajero: Si visitas Skarðsvík en un día despejado, el contraste entre la arena dorada, el océano Atlántico y las rocas volcánicas oscuras crea un paisaje muy fotogénico.
Faro de Malarrif, un faro solitario en la costa de Snæfellsnes
Otro de los puntos que puedes visitar durante tu ruta por la Península de Snæfellsnes es el Faro de Malarrif, situado dentro del Parque Nacional de Snæfellsjökull.
Este faro blanco y estilizado fue construido en 1946 y tiene una altura aproximada de 24 metros. Como muchos faros islandeses, destaca por su diseño sencillo y su ubicación aislada en medio de un paisaje volcánico dominado por campos de lava y el océano Atlántico.
Cómo llegar:
Para acercarte al faro tendrás que abandonar la carretera 574, que rodea el parque nacional, y tomar un pequeño desvío por la carretera 5737, una pista sin asfaltar que recorre unos dos kilómetros hasta el faro.
El desvío está bien señalizado y el trayecto es corto, aunque el firme de la carretera puede estar algo irregular.
¿Merece la pena parar?
Aunque el faro es bonito y el entorno resulta interesante, no suele considerarse uno de los lugares imprescindibles que ver en Snæfellsnes.
Muchos viajeros prefieren simplemente contemplarlo desde la distancia mientras recorren la carretera principal.
Sin embargo, si decides acercarte, encontrarás un lugar tranquilo con buenas vistas del paisaje volcánico que caracteriza esta parte de la península.
Consejo viajero: Si vas justo de tiempo durante tu ruta por Snæfellsnes, puedes saltarte esta parada sin problema. Pero si te gusta la fotografía o quieres disfrutar de un rincón tranquilo del parque nacional, el faro de Malarrif puede ser una parada interesante.
Posible ruta por la península de Snæfellsnes
Organizar una ruta por la Península de Snæfellsnes puede parecer complicado al principio, ya que en un territorio relativamente pequeño se concentran volcanes, cascadas, playas, acantilados, pueblos pesqueros y campos de lava.
La buena noticia es que se puede recorrer perfectamente en un día si sales temprano desde Reikiavik, aunque lo ideal sería dedicarle al menos una noche para disfrutarla con más calma.
A continuación te proponemos dos itinerarios posibles: uno para visitar lo imprescindible en un día y otro algo más completo si tienes más tiempo.
Ruta por Snæfellsnes en un día (lo imprescindible)
Este itinerario es perfecto si vienes desde Reikiavik y quieres ver los lugares más importantes de la península.
- Stykkishólmur
- Berserkjahraun
- Kirkjufell y Kirkjufellsfoss
- Saxhóll
- Djúpalónssandur
- Lóndrangar
- Arnarstapi
- Búðakirkja
- Ytri Tunga
- Gerðuberg
Ruta ampliada por Snæfellsnes (si tienes más tiempo)
Si duermes cerca de la península o puedes dedicarle más horas, puedes añadir varios lugares muy interesantes.
Lugares adicionales recomendados
- Faros de Öndverðarnes y Svörtuloft
- Rauðfeldsgjá
- Bjarnarfoss
- Landbrotalaug Hot Springs
Con estos añadidos la ruta quedaría algo así:
- Stykkishólmur
- Berserkjahraun
- Kirkjufell y Kirkjufellsfoss
- Faros de Öndverðarnes y Svörtuloft
- Saxhóll
- Djúpalónssandur
- Lóndrangar
- Rauðfeldsgjá Gorge (solo recomendable en verano)
- Bjarnarfoss
- Búðakirkja
- Ytri Tunga
- Gerðuberg
- Baño final en Landbrotalaug
En qué sentido hacer la ruta
Nuestra recomendación es recorrer la península en sentido contrario a las agujas del reloj, es decir, de este a oeste.
Las razones son varias:
- las vistas de la costa sur y de Kirkjufell son mejores en ese sentido
- la mayoría de excursiones desde Reikiavik hacen la ruta al revés
- así es más fácil evitar grandes grupos turísticos
De todas formas, la ruta es circular, por lo que puedes recorrerla en el sentido que prefieras.
Consejo viajero: Aunque Snæfellsnes se puede visitar en un día, si puedes dedicarle dos días completos, disfrutarás mucho más de sus paisajes y tendrás tiempo para explorar lugares menos conocidos
Mapa de lugares que ver en la península de Snæfellsnes
Por aqui os dejo el mapa con todas las ubicaciones para ver:
Consejos para visitar la península de Snæfellsnes
Visitar la Península de Snæfellsnes es una de las mejores experiencias que puedes vivir durante un viaje por Islandia. Esta región concentra en pocos kilómetros algunos de los paisajes más espectaculares del país: volcanes, glaciares, cascadas, playas volcánicas, acantilados y pueblos pesqueros con mucho encanto.
Para que puedas disfrutarla al máximo, te dejamos algunos consejos prácticos que te ayudarán a organizar mejor tu visita.
1. Madruga si haces la ruta en un día
Muchos viajeros visitan Snæfellsnes en una excursión de un día desde Reikiavik, por lo que lo mejor es salir temprano por la mañana.
La distancia desde la capital hasta la península es de aproximadamente 2 horas y media, así que madrugar te permitirá disfrutar con calma de los principales lugares y evitar las prisas.
2. Revisa siempre el estado de las carreteras
El clima en Islandia puede cambiar rápidamente, especialmente fuera del verano. Antes de salir es recomendable consultar:
- el estado de las carreteras en road.is
- la previsión meteorológica en vedur.is
Aunque la mayoría de carreteras de Snæfellsnes están asfaltadas, algunas pistas secundarias pueden verse afectadas por nieve, hielo o viento fuerte.
Puedes consultar las aplicaciones necesarias en Apps imprescindibles para viajar a Islandia
3. Haz la ruta en sentido contrario a los tours
Una buena estrategia para evitar multitudes es recorrer la península en sentido contrario a las agujas del reloj. La mayoría de excursiones organizadas desde Reikiavik suelen hacerlo al revés, por lo que si empiezas por el norte de la península tendrás más posibilidades de disfrutar de lugares con menos gente.
4. No subestimes el clima islandés
Incluso en verano el tiempo puede ser imprevisible. Es habitual experimentar sol, viento, lluvia y niebla en el mismo día. Por eso conviene llevar siempre:
- Chaqueta impermeable
- Ropa de abrigo
- Calzado cómodo e impermeable
5. Respeta la naturaleza
Islandia tiene paisajes muy frágiles y muchos de ellos están protegidos. Durante tu visita recuerda:
- No caminar sobre el musgo
- No salir de los senderos señalizados
- No dejar basura
- Mantener distancia con animales salvajes
6. Aprovecha para parar en lugares menos conocidos
Además de los lugares más famosos, Snæfellsnes está lleno de pequeños rincones que merecen una parada.
Si tienes tiempo, puedes incluir en tu ruta sitios menos turísticos como.
Estos lugares suelen estar mucho menos concurridos y permiten disfrutar del paisaje con mayor tranquilidad.
7. Planifica bien las horas de luz
Dependiendo de la época del año, la duración del día en Islandia cambia muchísimo.
- En verano puede haber luz casi 24 horas.
- En invierno los días pueden durar solo 4-5 horas.
Si visitas Snæfellsnes en invierno tendrás que seleccionar bien las paradas para aprovechar al máximo las horas de luz.
8. Lleva comida o snacks
Aunque hay algunos restaurantes en pueblos como Stykkishólmur o Ólafsvík, no abundan a lo largo de toda la península.
Una buena idea es llevar:
- Algo de comida
- Agua
- Snacks para el camino
Así podrás hacer paradas improvisadas en miradores o paisajes espectaculares.
Consejo final:
Si puedes, intenta dedicar dos días completos a la península de Snæfellsnes. Aunque se puede visitar en un día, tener más tiempo te permitirá descubrir rincones menos conocidos y disfrutar con calma de uno de los paisajes más variados de Islandia.
Mejores sitios donde comer y dormir
La Península de Snæfellsnes no solo destaca por sus paisajes espectaculares, también es un lugar perfecto para disfrutar de la gastronomía islandesa y alojarse en pequeños hoteles o guesthouses rodeados de naturaleza.
Aunque no es una zona con grandes ciudades, sí encontrarás pueblos pesqueros con encanto donde comer bien y dormir cómodamente durante tu ruta por esta parte de Islandia.
A continuación te dejamos algunos de los mejores lugares donde comer y dormir en Snæfellsnes.
Mejores sitios donde comer en Snæfellsnes
Bjargarsteinn Mathús (Stykkishólmur)
Uno de los restaurantes más conocidos de la península es Bjargarsteinn Mathús, situado en el bonito pueblo de Stykkishólmur. Es famoso por su cocina islandesa moderna elaborada con ingredientes locales. Platos recomendados: pescado fresco del día, cordero islandés o sopa de marisco. El ambiente es acogedor y las vistas al puerto hacen que la experiencia sea todavía mejor.
Samkomuhúsið (Arnarstapi)
En el pequeño pueblo de Arnarstapi se encuentra Samkomuhúsið, un restaurante muy popular entre los viajeros. Es especialmente conocido por sus crepes dulces y salados, perfectos para una parada después de recorrer los acantilados de la zona. También sirven: sopas calientes, platos ligeros, café y postres
Kaffi 59 (Grundarfjörður)
En Grundarfjörður, muy cerca de la famosa montaña Kirkjufell, puedes comer en Kaffi 59. Este restaurante ofrece un menú tipo buffet muy popular entre viajeros que incluye: sopa, plato principal, ensaladas, pan, café y tarta casera Es una opción muy buena si buscas comer bien sin gastar demasiado en Islandia.
Mejores sitios donde dormir en Snæfellsnes
Hotel Fransiskus (Stykkishólmur)
Una de las mejores opciones para alojarse en el norte de la península es Hotel Fransiskus. Destaca por: su ubicación frente al puerto, habitaciones modernas y desayuno con vistas al mar. Además, el pueblo es una base perfecta para explorar Snæfellsnes.
Arnarstapi Hotel
El Arnarstapi Hotel es una excelente opción si prefieres dormir cerca de los acantilados y del Parque Nacional de Snæfellsjökull. Ventajas del hotel: ubicación espectacular junto a la costa, habitaciones modernas y restaurante propio. Es un buen punto para explorar la zona sur de la península.
Fosshotel Hellnar
Si buscas un alojamiento especial, Fosshotel Hellnar es uno de los hoteles más espectaculares de la península. Se encuentra en un entorno natural increíble, con vistas al océano y al glaciar Snæfellsjökull. Es ideal para: ver auroras boreales, disfrutar de la tranquilidad yhacer rutas por el parque nacional.
En qué zona alojarse en Snæfellsnes
Dependiendo de tu ruta, estas son las mejores zonas para dormir:
Stykkishólmur: perfecto si vienes desde el norte o vas a los fiordos occidentales.
Grundarfjörður: ideal para fotografiar Kirkjufell al amanecer o atardecer.
Arnarstapi / Hellnar: excelente base para explorar el Parque Nacional Snæfellsjökull.
Consejo viajero: Si visitas Snæfellsnes en verano, intenta reservar alojamiento con bastante antelación, ya que la oferta hotelera en la península es limitada y los hoteles suelen llenarse rápidamente.

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