Organizar un itinerario de 7 días en Mallorca es una de las mejores formas de descubrir la isla con calma y sin limitarse solo a sus playas más famosas. Aunque mucha gente viaja a Mallorca buscando sol y mar, lo cierto es que este destino tiene muchísimo más que ofrecer: pueblos con encanto, miradores espectaculares, carreteras panorámicas, calas de aguas transparentes, montañas y una capital con mucho ambiente e historia.
La gran ventaja de hacer una ruta de 7 días por Mallorca es que tendrás tiempo suficiente para ir cambiando de zona y conocer lugares muy distintos entre sí. Desde la Serra de Tramuntana hasta las calas del este, pasando por el norte salvaje, los pueblos del interior o la animada ciudad de Palma, dar la vuelta a la isla permite llevarse una visión bastante completa de todo lo que hace especial a Mallorca.
Además, recorrer Mallorca en una semana es un plan perfecto tanto si viajas en coche como si prefieres combinar varias bases de alojamiento. Lo más habitual es alquilar un vehículo para tener libertad de movimientos y aprovechar mejor los días, ya que así podrás enlazar playas, pueblos y miradores a tu ritmo. De esta forma, no solo optimizarás el tiempo, sino que también podrás descubrir rincones menos turísticos y hacer paradas improvisadas por el camino.
En este itinerario de 7 días en Mallorca dando la vuelta a la isla la idea es proponerte una ruta equilibrada, con los principales imprescindibles pero sin convertir el viaje en una carrera. Porque sí, Mallorca tiene muchísimos lugares para ver, pero disfrutarla de verdad también implica dejar espacio para un baño en una cala, una cena con vistas o un paseo sin prisas por alguno de sus pueblos más bonitos.
Puedes ampliar este itinerario visitando:
- Mallorca: Las mejores playas que no te puedes perder
- Mallorca: Los pueblos más bonitos
- Mallorca: Otros lugares imprescindibles
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Si estás pensando en organizar una semana completa en la isla, esta ruta es una muy buena base para descubrir algunos de los mejores lugares que ver en Mallorca en 7 días y aprovechar al máximo uno de los destinos más completos del Mediterráneo.
Tabla de contenido:
Itinerario:
Día 1: Palma de Mallorca
La mejor forma de empezar esta ruta es dedicando el primer día a Palma de Mallorca, una ciudad que muchas veces se usa solo como base de llegada y salida, pero que merece bastante más atención.
La mejor forma de comenzar el día es visitando la impresionante Catedral de Palma, uno de los símbolos más reconocibles de la isla. Su ubicación frente al mar y su interior, con la intervención de Gaudí, la convierten en una visita imprescindible.

Justo al lado se encuentra el Palacio de la Almudaina, antigua residencia real que refleja la historia árabe y medieval de la ciudad.
Después, lo ideal es perderse por el casco antiguo, donde descubrirás calles estrechas, patios señoriales y plazas llenas de vida. No te pierdas la Plaza Mayor ni las pequeñas tiendas y cafeterías escondidas entre sus callejones.
A la hora de comer puedes acercarte a algún mercado local para comer o picar algo. Palma cuenta con espacios gastronómicos donde probar productos típicos como la ensaimada o tapas elaboradas con ingredientes locales.
Por la tarde, puedes dar un paseo por el Paseo Marítimo o relajarte en el Parque del Mar, desde donde tendrás una de las mejores vistas de la catedral.
Si te apetece añadir un plan diferente, puedes subir al Castillo de Bellver, uno de los pocos castillos circulares de Europa, con unas vistas espectaculares de la ciudad y la bahía.

Para terminar el día, nada mejor que disfrutar de una cena en el centro histórico o tomar algo en alguna terraza. Palma tiene un ambiente animado pero agradable, ideal para cerrar el día con calma.
Día 2: Valldemossa, Deià y Sóller
El segundo día comienza una de las etapas más bonitas de la ruta, entrando de lleno en la Serra de Tramuntana. La primera parada puede ser Valldemossa, uno de los pueblos más famosos y bonitos de Mallorca, perfecto para pasear entre calles empedradas y casas de piedra. Después puedes continuar hacia Deià, un lugar pequeño pero con muchísimo encanto y unas vistas preciosas.

La ruta sigue hacia Sóller, uno de los imprescindibles de cualquier viaje a Mallorca. Aquí merece la pena pasear por el centro, ver la plaza principal y, si tienes tiempo, acercarte también al Puerto de Sóller. Es un día de pueblos, paisajes y carreteras panorámicas, así que conviene tomárselo con calma.
Dormir en Sóller o en los alrededores puede ser una buena idea.

Día 3: Sa Calobra, Torrent de Pareis y Fornalutx
Este día está pensado para seguir explorando la Tramuntana. Puedes salir pronto hacia Sa Calobra, una de las excursiones más impresionantes de Mallorca, tanto por la playa como por la espectacular carretera de acceso. Allí también podrás acercarte a la desembocadura del Torrent de Pareis, uno de los paisajes más impactantes de la isla.

Después, de regreso, puedes parar en Fornalutx, considerado por muchos uno de los pueblos más bonitos de España. Es pequeño, tranquilo y perfecto para una parada sin prisas. Esta jornada mezcla naturaleza, mar y montaña, así que es una de las más completas de toda la ruta.
Día 4: Pollensa, Port de Pollença y Cap de Formentor
El cuarto día te lleva al norte de la isla. Puedes empezar en Pollensa, un pueblo con mucho encanto y ambiente agradable, ideal para pasear un rato por su centro histórico. Después, continúa hacia Port de Pollença, donde puedes hacer una pausa junto al mar o incluso aprovechar para comer.

Por la tarde, lo mejor es dirigirte al Cap de Formentor, uno de los lugares más espectaculares que ver en Mallorca. La carretera ya merece la pena por sí sola, y los miradores ofrecen algunas de las mejores vistas de toda la isla. Si te gusta conducir por rutas panorámicas, esta parte del viaje te va a encantar.

Día 5: Alcúdia, Playa de Muro y cala del este
En este quinto día puedes combinar patrimonio y playa. La mañana puede empezar en Alcúdia, una de las localidades históricas más interesantes de Mallorca, con un casco antiguo amurallado muy agradable para pasear. Después puedes acercarte a la Playa de Muro, perfecta si te apetece un rato más relajado junto al mar.

A partir de ahí, la ruta puede ir girando hacia el este de la isla, donde empiezan a aparecer algunas de las calas más famosas. Dependiendo del ritmo que lleves, puedes dormir ya por la zona de Cala Ratjada, Canyamel o algún punto intermedio para dejar bien colocada la siguiente etapa.
Día 6: Cala Agulla, Cala Mesquida, cuevas o pueblos del este
El sexto día está pensado para disfrutar de la parte oriental de Mallorca, una zona muy apreciada por sus calas y paisajes costeros. Aquí puedes elegir entre pasar el día enlazando playas como Cala Agulla y Cala Mesquida, o combinar una mañana de cala con alguna visita cultural o natural, como las famosas Cuevas del Drach si te apetecen.

Esta parte del viaje tiene un ritmo más relajado y playero, ideal para equilibrar los días anteriores de carretera y pueblos. También puedes aprovechar para dormir en una zona tranquila cerca del mar y disfrutar del ambiente veraniego del este.
Día 7: Cala d’Or, Mondragó y regreso a Palma
Para el último día, una muy buena opción es recorrer parte del sureste de la isla. Puedes empezar en Cala d’Or, una zona muy conocida por sus calas y su ambiente vacacional, y continuar hacia el Parque Natural de Mondragó, uno de los rincones naturales más bonitos de Mallorca. Aquí puedes dar un paseo corto, disfrutar de alguna playa o simplemente aprovechar las últimas horas del viaje en un entorno muy agradable.

Después ya solo quedará regresar hacia Palma, cerrando así esta vuelta completa a la isla. Si tu vuelo sale al día siguiente, puedes dormir de nuevo en la capital o cerca del aeropuerto para viajar con más tranquilidad.
Ruta del itinerario
Esta sería la ruta resumida:
Día 1: Palma
Día 2: Valldemossa, Deià y Sóller
Día 3: Sa Calobra, Torrent de Pareis y Fornalutx
Día 4: Pollensa, Port de Pollença y Cap de Formentor
Día 5: Alcúdia, Playa de Muro y traslado al este
Día 6: Cala Agulla, Cala Mesquida y este de Mallorca
Día 7: Cala d’Or, Mondragó y regreso a Palma
En definitiva, para viajar a Mallorca y dar la vuelta a la isla, lo más recomendable es alquilar coche, reservar con antelación, organizar el viaje por zonas, madrugar en los lugares más concurridos y no intentar abarcar demasiado. Si además combinas playa, montaña, pueblos y ciudad, tendrás una ruta mucho más completa y disfrutarás de una de las islas más bonitas del Mediterráneo de una forma mucho más relajada y especial.

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