Egipto: 8 días un viaje en el tiempo entre templos, desierto y el eterno Nilo

Egipto era uno de esos destinos que siempre me había llamado la atención. Un país que no solo se visita, sino que se siente: en el silencio de los templos, en el ritmo pausado del Nilo y en el caos vibrante de El Cairo. Durante ocho días recorrí algunos de los lugares más fascinantes del país, navegando entre ciudades milenarias, desiertos infinitos y monumentos que desafían al tiempo. Este viaje fue mucho más que una ruta por Egipto: fue un auténtico viaje al pasado, lleno de momentos que todavía siguen muy vivos en mi memoria.

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Tabla de contenidos:

Día 1: España – Luxor, el comienzo de la aventura

Por fin llegó el día. Salimos desde España en un vuelo rumbo a Luxor, con esa mezcla de nervios y emoción que siempre acompaña a los grandes viajes. A nuestra llegada, todo fue bastante fluido: asistencia, visado y traslado directo al muelle, algo que se agradece después del vuelo.

Allí nos esperaba nuestro crucero por el Nilo, que durante los próximos días sería mucho más que un medio de transporte: nuestro refugio, nuestro mirador y nuestro ritmo. Tras el embarque, disfrutamos de la primera cena a bordo, mientras el sol se despedía y empezábamos a asumir que estábamos en Egipto.

Día 2: Luxor – Esna – Edfú, frente a frente con la historia

Despertar en Luxor ya es una experiencia en sí misma. Tras el desayuno a las 6 de la mañana comenzamos la visita a los templos de Luxor y Karnak, y fue imposible no quedarse boquiabierto. La sala hipóstila, con sus 134 columnas gigantes, te hace sentir diminuto. Caminas entre ellas intentando imaginar cómo debió de ser este lugar hace miles de años.

Cruzamos a la orilla occidental del Nilo para adentrarnos en la Necrópolis de Tebas. El Valle de los Reyes fue uno de esos momentos que ponen la piel de gallina: tumbas excavadas en la roca, cargadas de símbolos y colores que aún resisten al paso del tiempo. La entrada te incluyen 3 tumbas, si quieres ver mas tienes que pagar un suplemento y para ver la tumba de Tutankamón cuesta entre 10 y 20 euros.

El templo de la reina Hatshepsut, tan elegante y perfectamente integrado en la montaña, fue una de mis visitas favoritas del viaje. Cerramos la mañana con los imponentes Colosos de Memnon, silenciosos y eternos.

Por la tarde regresamos al barco y continuamos navegando. Disfrutar de ratos de tranquilidad en la parte de arriba del barco disfrutando de las vistas es algo maravilloso. Cenamos en el barco y por la noche nos despertamos para ver el paso por la esclusa de Esna que fue curioso y entretenido, y bien entrada la madrugada llegamos a Edfú.

Día 3: Edfú – Kom Ombo – Asuán, templos junto al río

A primera hora visitamos el Templo de Horus en Edfú, uno de los mejor conservados de todo Egipto. Sus relieves son tan detallados que casi no necesitas explicación para entender lo importante que fue este lugar.

Más tarde navegamos hasta Kom Ombo, un templo diferente a todos los demás, dedicado a dos dioses: Sobek, el dios cocodrilo, y Haroeris. Me encantó su ubicación, justo al borde del Nilo, con unas vistas preciosas al atardecer.

Seguimos rumbo a Asuán, una ciudad que se siente más tranquila, casi relajada, después del bullicio de otros puntos del viaje.

Ese mismo día se finalizaba la festividad del Ramadán y nuestro guía nos propuso salir a conocer dicha celebración por el zoco, el ambiente festivo que se respiraba en las calles ajetreadas y caóticas fue maravilloso y todo un contacto con la cultura y la gente.

Noche a bordo, con el suave balanceo del barco.

Día 4: Asuán – Abu Simbel – Asuán, uno de los grandes momentos del viaje

Este día empezó muy temprano sobre las 3 de la mañana, pero valió cada minuto. Salimos en autobús hacia Abu Simbel y teníamos unas 4 horas de viaje hasta llegar a uno de esos lugares que llevas años viendo en fotos y que impresiona aún más en persona. Los templos de Ramsés II y Nefertari, excavados en la roca y declarados Patrimonio de la Humanidad, son simplemente espectaculares.

Pensar que fueron trasladados piedra a piedra para salvarlos de las aguas del lago Nasser hace que los mires con aún más admiración y te impresionen mucho más.

Después de otras 4 horas vuelta en Asuán visitamos la Alta Presa, clave en la historia moderna del país, y el Obelisco Inacabado, que ayuda mucho a entender cómo se trabajaba el granito en el Antiguo Egipto.

Por la tarde cuando llegamos, cogimos una barquita e hicimos la excursión a los Pueblos Nubios. Son son comunidades tradicionales que se extienden a lo largo del río Nilo, se caracterizan por sus casas de adobe pintadas con colores vivos, conservan lenguas propias, música y danzas tradicionales, y una fuerte vida comunitaria basada en la hospitalidad.

Terminamos el día de nuevo en el barco relajándonos en la piscina y en el bar de la terraza.

Día 5: Asuán – El Cairo, cambio de escenario

Tras el desayuno desembarcamos y nos ofrecieron la excursión del Templo de Philae que se encuentra en una isla y la verdad que es precioso, después del almuerzo, nos dirigimos al aeropuerto para volar a El Cairo. El vuelo se nos retraso varias veces y la verdad que la espera se hizo un poco pesada, suele ser algo común en los vuelos internos en Egipto.

En el Cairo el contraste es brutal pasamos del ritmo pausado del Nilo al tráfico, el ruido y la energía inagotable de una ciudad gigantesca.

Llegamos al hotel, nos acomodamos y descansamos, porque lo que venía al día siguiente era uno de los grandes momentos del viaje.

Día 6: El Cairo – Guiza, Menfis y Sakkara

Ver las Pirámides de Guiza por primera vez es difícil de describir. Por muchas fotos que hayas visto, nada te prepara para estar allí, frente a Keops, Kefrén y Mikerinos, con el desierto alrededor y la Esfinge observándolo todo en silencio.

Después del almuerzo visitamos Menfis, la antigua capital, y la necrópolis de Sakkara, donde se encuentra la Pirámide Escalonada de Zoser, el origen de todo. Fue un día intenso, de esos que te dejan agotado pero feliz. Regreso y alojamiento en El Cairo.

Día 7: El Cairo, entre museos y bazares

Dedicamos el día a conocer a fondo El Cairo. Empezamos con el impresionante Gran Museo Egipcio, donde podría haber pasado horas y horas. Ver de cerca tantos tesoros del Antiguo Egipto es una experiencia brutal.

Por la tarde visitamos la Mezquita de Mohamed Ali, con sus vistas espectaculares desde la Ciudadela, y el antiguo Alcázar. Terminamos el día perdiéndonos por el bazar de Khan el Khalili, uno de esos lugares donde lo mejor es dejarse llevar, regatear un poco y observar la vida local.

Día 8: El Cairo – España, vuelta a casa

Tras el desayuno, traslado al aeropuerto para tomar el vuelo de regreso a España. Volvimos a casa cansados, sí, pero con la sensación de haber vivido algo muy especial. Egipto no es solo un destino: es un viaje en el tiempo que se queda contigo mucho después de haber vuelto.

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